24 de diciembre 2007 - 00:00

El mejor momento: el pas de deux con Nina Ananiashvili

Cuando Julio Bocca anunció su retiro a los 40 años, poca gente le creyó. Su plenitud como bailarín clásico y de otros géneros hacía difícil pensar en su alejamiento. Pero así fue. En un gran escenario junto al Obelisco, con notorios invitados especiales, se realizó su espectáculo de despedida que aunó danza clásica, contemporánea y música de todos los géneros.
El show comenzó con un «pas de trois» de «El Corsario» (Bocca, Maximiliano Guerra y Eleonora Cassano). Luego se se sumaron participaciones del Ballet Argentino en una serie de fragmentos de obras de su repertorio como «Repercusiones» y «Desde Lejos» junto a conjuntos y solos tangueros diseñados con mixtura clásica y popular por Ana María Stekelman. Mercedes Sosa acercó voz y presencia para que Bocca, con Cecilia Figaredo, revivieran una danza nativa con «Viejo amor», bella tonada folklórica.

Guillermo Fernández aportó a una edición de «El último café» para la misma pareja de bailarines. Más tarde lo hicieron Sandra Mihanovich con «The Man I love», la Mona Jiménez con «Balada para un loco» y Diego Torres con «A mi manera». Los momentos más fuertes del espectáculo -y los más aplaudidos- fueron la presencia en el escenario de la estupenda Nina Ananiashvili en un impactante «Cisne-negro» junto a Bocca; el dúo de «Manon» con Manuel Legris (étoile de la Opera de París) bailado con Eleonora Cassano, y un «solo» muy bello de Legris con música de «La Artesiana» de Bizet; el deslumbrante José Carreño, del American Ballet Theatre, en «Diana y Acteón» con Cecilia Figaredo y la soberbia Tamara Rojo, que bailó con Bocca fragmentos del «pas de deux» de «Don Quijote». Hacia el final, entre abrazos, aplausos, flores y salida conclusiva con tradicional bata blanca de Julio Bocca, los fuegos de artificio sobre Buenos Aires.

Eduardo Giorello

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