Este año se estima una exportación de 14.000 toneladas.
Esto a su vez deriva en que la logística se vaya complejizando por falta de frío, vuelos, transporte inadecuado, etc.
La idea, señalan los productores, es involucrar a todo el sector en el proceso exportador, mostrarle cuáles son los pasos a seguir desde que se cosecha la fruta hasta que llega al mercado de destino.
El conocimiento de los parámetros donde se mueve el mercado servirá para optimizar los costos, lograr un mejor precio final por la fruta y plantear la posibilidad de conformar grupos o consorcios de exportación como un modo para compartir gastos e inversión y potenciar los conocimientos y experiencias de cada uno de sus miembros.
Al respecto, Néstor Fuhr, productor y creador del primer consorcio de exportadores de arándanos Aguas Blancas, indicó que el grupo está conformado por cinco productores de Buenos Aires y Tucumán y en la próxima cosecha realizaremos la primer venta al exterior.
Esto -según Fuhr- facilita el ingreso a los mercados, porque la logística de exportar formando un consorcio es más simple y menos onerosa que hacerlo cada productor por su cuenta y en forma independiente.
Uno de los principales proyectos que enfrentó el consorcio Aguas Blancas fue armar un espacio de empaque.
Señalan que un cliente del exterior financió, en buena medida, la construcción de la planta de empaque que incluye cámara de frío, bromurado y una sala de clasificación.
De esa forma mediante el Consorcio trascendieron la categoría de productores y se convirtieron en exportadores.
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