Pero ¿qué clase de fascinación ejerce esta mujer aferrada a un teléfono, durante 40 minutos, en un último y desesperado intento de retener a su amante? Aún cuando muchos de sus contemporáneos le reprocharon su snobismo y su tendencia a convertir cualquier preocupación metafísica seria en una fábula extravagante,
La ambientación de ambas puestas ha recibido un exquisito tratamiento visual que logra transmitir la adecuada atmósfera de irrealidad que rodea a esta mujer enamorada, con la que cualquier espectador sensible podrá sentirse identificado.