17 de enero 2002 - 00:00

El surrealismo vuelve a EE.UU.

Noche en Sedona, Dorothea Taming
"Noche en Sedona", Dorothea Taming
(17/01/02) S urrealismo: deseo desencadenado, tal el título de la exposición que se inaugurará próximamente en el Museo Metropolitano de Nueva York después de su exhibición en la Tate Gallery de Londres. Consta de pinturas, dibujos, fotografías y películas así como libros, poemas y cartas ilustrativas de cómo operaba el grupo de intelectuales, poetas y artistas que lo constituyeron.

El término acuñado en 1917 por Apollinaire en el programa del Ballet «Parade» de Eric Satie incluía a Rimbaud, Baudelaire y Jarry como sus primeros popes. Después de la Primera Guerra Mundial, André Breton junto a Louis Aragon y Paul Eluard comenzaron a experimentar nuevas técnicas literarias como la escritura automática, ya que debe recordarse que el corazón del movimiento estaba orientado hacia la literatura. Al mismo tiempo Duchamp y Picabia rompieron con la tradición al inventar el dibujo automático.

Con el Manifiesto Surrealista de 1924, Breton, de carismática personalidad, se convirtió en su líder indiscutible, el que decidía quién podía pertenecer o no, enjuiciar a los disidentes y echar a aquellos que se le oponían. Magritte, después de una breve visita a París, encontró sus métodos desagradables y se volvió a Bruselas.

Durante su liderazgo y a fines de los 20, comenzaron los estudios de los lazos entre el subconciente, los sueños, el amor, el erotismo y el sexo. Algo atrasada, «La interpretación de los sueños» de Sigmund Freud llegó recién a Francia en 1927 y la muestra revela cómo el deseo se convierte en tema central del grupo hasta su dispersión.

Importantes obras de Duchamp, como la réplica de «La novia desnudada por sus solteros» (1915-1923), también conocida como «El gran vidrio» cuyo original se encuentra en Filadelfia, de Picabia «Paroxismo del sufrimiento» y «El cerebro del niño» de De Chirico, expresan una sexualidad reprimida.

Temas

La curadora de la muestra, Jennifer Mundy, la presenta a través de trece temas, entre ellos, «Anatomías», «Amor», «Poesía», «Eros», «Objetos Eróticos» que representan diferentes maneras de la deconstrucción del deseo. Están las casi abstracciones de desnudos fotográficos de Man Ray, el incesto y el fetichismo en las pinturas de Dalí, la violencia de «El perro andaluz» y «La edad de oro», films de Buñuel.

Hay también obra temprana de
Max Ernst originada en la hechicería germana, así como el sentido del humor de Duchamp de su «Mona Lisa con bigotes» y la fotografía que se hizo tomar vestido de mujer por Man Ray titulada «Rose Sélavi», un juego de palabras para «Eros es la vida». A pesar de toda esta obsesión por el sexo las mujeres artistas que se acercaron al grupo eran consideradas musas inspiradoras y así como podían disputarse los amantes, quedaban excluídas de las discusiones.

Muchas de ellas realizaron sus obras importantes una vez abandonado el círculo surrealista, por ejemplo
Leonor Fini, nacida en Argentina pero educada en Italia, con sus pinturas de atmósfera erótico homosexual, en las que frecuentemente aparecen gatos amenazantes.

Frida Kahlo utilizó la pintura como un medio para explorar la realidad de su cuerpo. Dorothea Tanning, que se casó con Max Ernst en 1946 es conocida por sus ambiguos desnudos femeninos combinados con animales. Remedios Varo y sus fantasías científicas, Claude Cahun y sus retratos también ambiguos. Se exhiben esculturas de Louise Bourgeois que aunque no se considera una surrealista, a los noventa años sigue produciendo obras de alto voltaje erótico.

Hay carteles que previenen a los espectadores acerca de algunas obras consideradas provocativas como la serie fotográfica de muñecas deformadas de
Hans Bellmer, cuya esposa terminó suicidándose. Hay dibujos, fotos explícitas y collages de parecido tenor pertenecientes a Jindrich Styrsky, un dibujo sadomasoquista de Masson, «Los Ciento Veinte Días de Sodoma», de Roberto Matta, así como las formas distorsionadas de Salvador Dalí, figura líder del movimiento hacia 1930, que remiten al acto sexual.

Breton, Masson
y Ernst emigraron a los Estados Unidos. Este último, en una conferencia en la Universidad de Yale en 1942, se refirió nostálgicamente al surrealismo que «sólo puede comprenderse en relación a las guerras, ya que comenzó hacia el fin de la primera y se extendió hasta los albores de la segunda».

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