24 de junio 2010 - 11:48
El tango conmemora el 75° aniversario de la muerte de Gardel
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Gardel falleció el 24 de junio de 1935
El mausoleo de Gardel, que incluye una estatua del artista a la que los amantes del tango le suelen poner un cigarrillo encendido, está adornado con flores y ofrendas de todo tipo y es visitado por turistas de todo el mundo.
"El mito y la leyenda de Carlitos siguen vivos", dijo Espina Rawson. Gardel dejó un legado de un millar de grabaciones discográficas y una veintena de películas y musicales, además de haber sido pionero del tango canción y de los vídeos musicales.
El "sos Gardel" se mantiene como la frase con la que se elogia a una persona en grandes ciudades tanto de Argentina como de Uruguay, sobre todo en Buenos Aires y Montevideo, en las dos orillas del Río de La Plata, donde "Carlitos" es sinónimo de "grande" y se le llama "mago" por las maravillas que hacía con su voz de barítono.
Fue actor y productor cinematográfico, pero "cada día canta mejor", según el latiguillo popular que acompaña a su mito, además arropado por su fama de galán, sus peripecias románticas y su afición por "los burros" (carreras de caballos).
"Voy a ver a mi vieja (madre), pronto. No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera hijo propio, que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre", dijo el "Zorzal Criollo" un día antes de su muerte por los micrófonos de la radio La Voz de la Víctor en Bogotá.
Gardel cantó por última vez el tango "Tomo y obligo" desde el balcón de la sede de la emisora ante una multitud que lo aclamaba.
El 24 de junio de 1935, el avión que le conducía desde Medellín a la también colombiana Cali chocó en su despegue con otro estacionado a un costado de la pista, lo que causó una explosión que mató a 12 de los 15 ocupantes de ambas aeronaves, entre ellos el artista y el célebre compositor Alfredo Lepera.
La tragedia, presenciada por varios miles de personas que habían ido al aeropuerto para aclamar a Gardel, cortó una gira iniciada en Puerto Rico y Venezuela y que debía seguir en Panamá, Cuba y México para retornar luego a Buenos Aires.
Hubo quienes conjeturaron que Ernesto Samper Mendoza, el piloto del avión, estaba furioso luego de una áspera discusión con el artista, a quien acusaba de robarle la novia, hecho que nunca pudo comprobarse.
También hubo quienes dijeron que la tragedia fue consecuencia de una "guerra" entre las dos compañías que por entonces se disputaban el incipiente mercado aeronáutico colombiano. Pero el informe oficial sostuvo que el accidente se debió a desniveles en la pista del aeropuerto y un viento transversal que impidieron a Samper evitar el choque con el otro avión, estacionado demasiado cerca de la zona de despegue.
El féretro del popular cantante fue acompañado por un largo cortejo fúnebre hasta el cementerio de San Pedro en Medellín, donde permaneció hasta fines de 1935, cuando comenzó un penoso traslado por varios países que concluyó en el cementerio porteño de Chacarita, el 6 de febrero 1936.




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