9 de octubre 2020 - 00:00

"Enrique IV": revivir una puesta histórica

Dirigida por Rubén Szuchmacher en 2005, la obra de Pirandello fue un hito de aquella temporada.

enrique iv. Alfredo Alcón y Elena Tasisto, dos grandes con Pirandello

enrique iv. Alfredo Alcón y Elena Tasisto, dos grandes con Pirandello

Alfredo Alcón y Elena Tasisto son los protagonistas de “Enrique IV”, el clásico moderno de Luigi Pirandello que Rubén Szuchmacher dirigió en el Teatro San Martín en 2005 (fue uno de los grandes hitos de aquella temporada) y que las plataformas Cultura en Casa y la web del Complejo Teatral de Buenos Aires pondrán gratuitamente a disposición del público a partir de mañana a las 20.

El resto del elenco estuvo conformado por Osvaldo Bonet, Horacio Peña, Roberto Castro, Analía Couceyro, Pablo Caramelo, Francisco Civit, Pablo Messiez, Javier Rodríguez Cano y Lautaro Vilo, con vestuario y escenografía de Jorge Ferrari e iluminación de Gonzalo Córdova.

El siciliano Pirandello, autor del drama “Seis personajes en busca de autor” y de la novela “El difunto Matías Pascal”, compuso “Enrique IV” como variación contemporánea de las grandes piezas teatrales de William Shakespeare dedicadas a los reyes. Se trata de una tragicomedia dedicada a la traición, a la mentira, a los años perdidos. Se llevó varias veces al cine y a la televisión, siendo sus versiones más importantes la de 1943, con Enzo Biliotti, Clara Calamai y dirección de Giorgio Pastina, y mucho más la de 1984, con Marcello Mastroianni, Claudia Cardinale y dirección de Marco Bellocchio, que antecedió un año a la puesta del San Martín.

La presunta del rey Enrique IV, en la visión de Pirandello, pone en cuestión la cordura de todo los demás. Los amigos de juventud de Enrique IV entran en su estancia de aspecto gótico a perpetrar la mascarada que supuestamente le va a curar de su locura. Pero ¿y si entre ellos se encuentra el culpable de esa locura? Pirandello creó su obra en una Europa que se desangraba por la Primera Guerra Mundial, mientras los buenos burgueses organizan bailes de máscaras, se traicionan, juegan a ser dignos. Su Enrique IV es un aristócrata que, tras sufrir un accidente, queda afectado en su cordura y cree vivir en la época del disfraz que llevaba en aquel momento. Piensa que es el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. ¿Está loco o de manera consciente ha ocupado el papel de un emperador para dar la espalda a la realidad que lo rodea?

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