13 de febrero 2008 - 00:00

"Entrenando a papá"

Losprotagonistas de«Entrenando apapá», historiade unapaternidadinesperada, quepuede ser unpasatiempomódico si serenuncia a lasorpresa y a lamás mínimacredibilidad.
Los protagonistas de «Entrenando a papá», historia de una paternidad inesperada, que puede ser un pasatiempo módico si se renuncia a la sorpresa y a la más mínima credibilidad.
«Entrenando a papá». (The Game Plan, EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: A. Fickman. Int.: D. Johnson, B. Neuwirth, M. Chestnut, M. Pettis, G. Clapp.

Aunque sea previsible e inverosímil, divierte módicamente y hasta emociona por momentos a su público esta comedia infantil, donde un egocéntrico y millonario jugador de fútbol americano (interpretado por el ex luchador profesional Dwayne «The rock» Johnson) debe cambiar su vida de la noche a la mañana cuando aparece una pequeña que dice ser su hija (una encantadora Roselyn Sanchez).

Hay bastante del envase superficial típico del cine hollywoodense, que en este caso, además, está dominado por torneos de fútbol americano, hombres mirando estos partidos por TV, bares y boliches con lindas mujeres y hasta el mundo de la publicidad y las comidas rápidas. Esto quita emotividad a la relación padre-hija que finalmente logra predominar y dejar la moraleja de rigor con el happy end absolutamente esperable. Previamente, hay algunas vueltas de tuerca (también obvias), por caso, cuando «La roca» juega pésimo por primera vez en su vida, como consecuencia de comenzar a sentir algo por alguien, y lo revierte gracias a las palabras de su hija. Ambos hacen esfuerzos por sumergirse en la vida del otro y es así como se suceden las coloridas escenas del tosco mastodonte ensayando ballet con la bella profesora de la hija o de la niña en un vestuario de futbolistas desnudos.

Por supuesto, no es muy creíble que este rudo campeón se ablande en tiempo récord y pase de ser «serial bachelor» (soltero empedernido y mujeriego) a padre ejemplar. Pero la fantasía máxima radica en que él no cuestione la veracidad de los dichos de una niña que llega un día, toca su puerta y le informa que él es su padre. Todo lo contrario a la vida real, donde astros de todo tipo se someten a infinitos ADN para corroborar paternidades que les asestan a diario.

Cierra el combo la poca gracia de Johnson, a quien como actor se le cree perfectamente que es deportista de alto rendimiento. Pese a todo, asistimos a una función con familias que parecieron disfrutarla.

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