19 de marzo 2007 - 00:00

Extranjero dirigirá Mar del Plata

Mar del Plata (enviado especial) - Después de resolver los premios del festival los jurados tuvieron su fiesta cerrada previa a la clausura. Fue en la noche del viernes en el campo Santa Isabel, en Chapadmalal, propiedad del productor Jorge Estrada Mora («El hijo de la novia», «Luna de Avellaneda», entre otras) que ha convertido en una tradición el agasajo todos los años a la mesa chica del festival.

El atractivo de la reunión estaba en algunos miembros de los dos jurados (competencia general y latinoamericana) que sobreactuaban el secreto para que no se filtrase el resultado de la votación que consagró a «Ficción» (español) y al documental argentino «M». Pero más sigiloso estaba el presidentedel Instituto de Cine, Jorge Alvarez, para no adelantar el nombre del nuevo director del festival de Mar del Plata, en reemplazo de Miguel Pereira.

Este director nacido en Jujuy y formado en la Escuela de Cine de Londres estuvo a cargo del Festival en los últimos cuatro años, milita en el peronismo y cumplió, según el gobierno, en quitarle el aire cinero sofissabe,que le había impreso su anterior director, el crítico Claudio España. «Soy profesor de folklore y queríamos un festival donde no dominase el cine iraní, como ocurría antes, sino el cine latinomericano», zapateó Alvarez cuando agradeció la gestión de Pereira, que regresa a la dirección para terminar una versión de «El destino», novela de su comprovinciano Héctor Tizón.

Pero no sólo eso motiva que deje el festival: dio detalles en la sobremesa de su proyecto de encabezar la lista de diputados nacionales del Frente para la Victoria de su provincia. Lo hace en sociedad con Rubén Daza, hoy diputado y antes vicegobernador de Eduardo Fellner, a quien Pereira promete enfrentar en las urnas. «¿ Después la gobernación?». No no contesta, pero se ríe, quebrando al ala del sombrero (si lo usara; la metáfora ilustra esa mezcla de picardía y humildad del hombre del Norte).

Alvarez exageró el sigilo para no dar el nombre del nuevo director del Festival. «Es un hombre que sabe mucho de cine argentino y latinoamericano, es amigo de todos», adelantó a la mesa en la que destacaban Charles Burnett ( director de culto de los EE.UU., discípulo de Spike Lee), Adriana Chiesa (mítica distribuidora de cine italiano en el resto del mundo), y el director Marcelo Piñeyro («Tango feroz», « Caballos salvajes», «El método»). También estaban el productor Sebastián Aloi ( productor de «El Fondo del Mar»), los directores «Chicho» Durán (Perú), Víctor Gaviria (Colombia) y Emily Ateff (Alemania), además de varios directores de festivales, como Julio Bove (festival latino de Los Angeles), Fernando Acuña (Viña del Mar), Sylvain Auzou (Venecia), Valerie Lepine-Karmik (de la Federación de Festivales de Cine) y Nancy Collet (del American Film Institute).

El adelanto de Alvarez sobre el futuro director del Festival desencadenó una tentativa de adivinanzas. «¿Pino Solanas?» -ensayó la mesa-. «Noooo...» se escandalizó Alvarez pero sumó otro dato: «Ojo, no es argentino». Partió furtivo cerca de medianoche hacia Mar del Plata, donde debía participar de una recatada cena de desagravio al diputado Jorge Coscia, que dice sufrir acoso mediático por la armonía de sus declaraciones juradas como funcionario. Lo precedió a Alvarez en el Incaa hasta que Kirchner lo mandó al Congreso, desde donde ve todo por TV.

Este grupo debió sufrir además críticas por el marco que se le dio a la presencia en la inauguración de Cristina Fernández de Kirchner, que obligó a un público que iba a ver cine a participar de un acto electoral que la mayoría no entendió, y que vio como una intromisión.

Antes de perderse en la noche Alvarez hizo más anuncios: se reabre Argencine -un buen invento de Manuel Antín en los años '80- bajo la forma de una fundación dedicada a la promoción y venta de cine argentino en el mundo. La presidirá Bernardo Bergeret, gerente de relaciones internacionales del Incaa, que viene de la industria de la música. El Incaa, además, pondrá pisos mínimosa los valores que hoy está pagando la TV por producciones argentinas. Los canales aportan segundos de publicidad por valores que el Incaa considera muy bajos. Si un canal ofrece por un film hecho con apoyo oficial menos del piso (para las películas de primera clase será de $200 mil; para las «chicas» será de $30 mil), los derechos los comprará por seis años el Incaa en ese valor y los revenderá a quien pague por encima del piso.

Se ufanó también el funcionario del acuerdo que firmó la cámara de asociaciones de cine con la UIA que le permitirá a la actividad sentarse en ese lobby empresario para beneficiarse de lo que logra sacarle al gobierno en materia de desgrabaciones, reforzar la posición en las paritarias sindicales. Este último punto fue tema de debate en la mesa multinacional ya que los sindicatos del cine suelen ser el karma de la industria. Los productores y directores compiten en torneos de anécdotas sobre los excesos de los gremios de la actividad, poderosísimos en todos los países que hacen películas, empezando por Estados Unidos.

«Acá el sindicato se mandó un reclamo de aumentos de 20% la semana pasada sin consultar con nadie. Quieren aprovechar que se está filmando mucho; en 2006 se hicieron 65 películas, cinco más que Italia, que hizo 60. Con este aumento» dijo uno de los funcionarios presentes «los costos de producción se disparan». ¿Qué va a hacer el Incaa? «Un solo remedio, que irrita a los sindicatos; vamos a volver a potenciar a las cooperativas».

Este sistema, odiado por los gremios, permite que los profesionales del cine contraten sus servicios por fuera de los pisos establecidos en la paritarias formales que no suelen tener en cuenta que los formatos de producción nunca son iguales.

Buena parte de la bonanza de la actividad proviene de la filmación de producciones extranjerasque usan locaciones y técnicos argentinos, con valores mucho más competitivos. «No entienden a veces, ni los sindicato ni las autoridades, que cuando vienen producciones como 'City of your final destination', que dirigió James Ivory con Anthony Hopkins y que se hizo en la provincia de Buenos Aires, el reintegro de IVA por los gastos la AFIP se hace dentro de siete meses. ¿Cómo le explicás a un productor extranjero que tiene que esperar medio año para que le devuelvan ese 21% que le come la ventaja de haber venido acá?», se lamenta el funcionario.

Se consuela Alvarez con que la UIA habilitará una mesa para la competitividad de la industria del cine, aunque el lenguaje global y pro negocios que emplea no parece en sintonía con la cultura protectiva que suele alentar la UIA en sus pedidos al gobierno.

Piñeyro, que como Estrada Mora tiene la ciudadanía española concedida de forma honoraria por su contribución al cine, dio otro ejemplo de cómo hacer cine choca con estas modalidades tercermundistas. El derecho de autor, por su condición de español, es controlado por la Sociedad General de Autores de España (SGAE), equivalente en a la Argentores criolla, que a «Tango Feroz» (1,8 millones de espectadores en la Argentina) le liquidó como autor del libro U$S 600. Después que cambió de Argentores a la SGAE, las recaudaciones anuales pasaron a ser de cinco cifras y en euros.

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