Salvo alguno de los cuentos, todos tratan de las peripecias que viven periodistas en universos de conflicto. En la novela corta, que da titulo a la obra, Santiago Gamboa realiza un ejercicio de política ficción, intenso pero no profundo. El escritor ha sostenido que gracias a su voluntario exilio (residió en Madrid donde, en la Universidad Complutense se doctoró en Filología Hispánica, luego vivió en París y ahora en Roma) ha podido volver a contar los padecimientos de su país, que vive un feroz conflicto crítico. Sin embargo, en su novelita se interesa más por el sexo, el humor y las situaciones disparatadas que por narrar el terror de un territorio dominado por el caos y la violencia. Decididos a escapar del dominio de la fantasía y la prosa de
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