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27 de noviembre 2006 - 00:00

Fernando Botero pasa por su mejor momento en el mercado

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Dueño de una iconografía inconfundible (arriba, «Madre Superiora»), Fernando Botero reina en las subastas de arte latinoamericano; la semana pasada una de sus obras se vendió a casi 1.700.000 dólares.
Fernando Botero nació en Medellín en 1932. En su entorno pensaban que sería torero, pero ante los grandes riesgos de la actividad, por suerte se dedicó a pintarlos. Ya a los 20 años lo encontramos realizando su primera exposicion en Bogotá. Luego estudia en la prestigiosa Academia de San Fernando de Madrid (por donde también pasaron Pablo Picasso, Salvador Dali y nuestro recordado croatamendocino Zdravko Ducmelic); también estudia en Florencia la técnica del fresco, y continúa estudiando en México. En la década del '60 se instala en Nueva York y recibe un gran espaldarazo cuando La Mona Lisa de Leonardo Da Vinci se expone en el Metropolitan, mientras el Museo de Arte Moderno exhibe en su entrada La Mona Lisa versión colombiana de Botero. Lo contrata la Malborough Gallery y su fama aumenta día a día. Pinta en su estudio de la Rue Dragon en la Rive Gauche de Paris, dibuja en su departamento de Manhattan, y esculpe y diseña su esculturas en Pietra Santa en Italia. Desgraciadamente, por temas de seguridad,sólo viaja algunos pocos días a su tierra natal y siempre en forma secreta.

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Botero es el más importante artista que ha dado Colombia y uno de los mayores maestros del arte moderno. A través de una iconografía propia, abarca los más variados modelos, generando una sonrisa en el espectador, como lo hace también nuestro gran Florencio Molina Campos.

En los últimos años se han destacado sus esculturas que han sido expuestas en Madison Av. de Nueva York, Madrid, Montecarlo, Buenos Aires, Chicago y Singapur entre otros lugares.

Los remates de arte latinoamericano que se realizan hace más de veinte años en Nueva York, en mayo y en noviembre, han tenido siempre una buena presencia de sus obras. Hace dos décadas, sus obras valían un promedio de 120.000 dolares; hoy el promedio es de un millón.

En el remate de los pasados martes y miércoles en Sotheby's se ofrecían 230 obras, y 15 de ellas, vale decir un 6 por ciento, eran de Botero. El total de la recaudación fue de 17,3 millones de dólares, de los que se pagaron 5,3 millones (31 por ciento) por 12 obras del artista colombiano (seis bronces, cuatro óleos y dos dibujos).

Sin duda es el momento más importante en el mercado de su obra, que ya es un ícono. Por un pequeño óleo de 27 x 41 cm (una obra reciente de 1998 que recuerda al « Desayuno en el parque» de Eduard Manet) se pagaron 420.000 dólares, superando en seis veces su base, Por otra obra de 1989, de calidad superior y el tamaño habitual en él de 160 x 200 cm, se pagaron casi 1.700.000 dólares.

Estas sumas implican que los mayores artistas contemporáneos argentinos como Roux, Macció o Lascano tienen precios que representan entre 5 y 10 por ciento de la cotizacion del magistral Botero. Sin duda no es que Botero esté sobrevaluado, sino que nuestros artistas están infravaluados.

Recuérdese que en seis días de subastas en Nueva York se han vendido 110 obras por más de un millón de dólares, y la locura de una recaudación total de 1.300 millones, Algunos artistas han visto multiplicados sus precios por seis en tan sólo una década y la fiebre no para. Como dice el refrán, «No hay peor ciego que el que no quiere ver», por lo que muchos por aquí se arrepentirán de no formar colecciones cuando aún es muy económico hacerlo. Nuestros artistas son de primerísimo nivel y hoy están más que baratos.

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