El pianista Carlos Franzetti brindó un jazz de altísimo nivel, junto a Arturo Puertas (contrabajo) y Fernando Martínez (batería), desafortunadamente ante poco público.
Carlos Franzetti (piano). Con A. Puertas (contrabajo) y F. Martínez (batería). (Jazz Voyeur, 9 y 10 de mayo).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con mucha menos gloria de la que hubiera merecido, Carlos Franzetti hizo un nuevo paso por Buenos Aires. Radicado en EE.UU. desde 1974, y reconocido allí como un importante compositor de música para escena y para cine y como exponente destacado en el terreno de la música clásica, su nombre sigue asociándose de todos modos al jazz. Porque en ese campo fueron sus comienzos en nuestro país y porque a lo largo de una fecunda vida artística se ha mantenido siempre muy cerca de ese género, al punto de que ha compartido recitales y discos con figuras como Jon Faddis, Paquito D'Rivera, Art Blakey, Terence Blanchard, Eddie Gomez, Joe Farrel, David Sánchez, Miguel Zenón, Ray Barreto o Rubén Blades.
Lamentablemente, este músico multipremiado (su último Grammy Latino fue en 2001) convocó a un público que fue demasiado escaso para los merecimientos de Franzetti. De todas maneras, el concierto tuvo momentos brillantes, y el trío argentino armado para la ocasión (muy bien Arturo Puertas en contrabajo y el siempre muy dúctil Fernando Martínez en batería) expuso un jazz de altísimo nivel.
Amante y heredero del pianismo de Bill Evans, Franzetti se movió en esos terrenos. Recorrió «standards» y músicas de películas, escritas por John Williams, Clare Fisher, Doug Cameron, Gary McFarland, Cole Porter o Keith Jarret y un extraño samba del mexicano Eugenio Toussaint. Hubo también baladas y temas más picados, espacios para las improvisaciones de Franzetti y de sus compañeros, y una musicalidad que siempre ha sido marca registrada del pianista.
Dejá tu comentario