El corto de animación francés «La revolución de los cangrejos», premiado en el Festival
Internacional de cine para la Infancia y la juventud; el premio al mejor largo fue para
el ruso «La leyenda de Aliosha Popovich».
Con doble premio para un dibujo ruso terminó ayer en el Gaumont el 4to. Festival Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud. Graciosa historia de un torpe grandulón que salva a su pueblo de los tártaros, «La leyenda de Aliosha Popovich», de Konstantin Bronzit, se alzó con el gran premio del jurado oficial y el gran premio del jurado de niños y jóvenes, constituido por chicos de diversas escuelas.
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También dos premios se llevó la República Islámica de Iran (todavía uno de los países que hace mejor cine para niños), por «Hayat», sobre una colegiala empeñosa, y «A la orilla del río», sobre un maestro empeñoso. Y dos ganadores tuvo el premio al mejor corto de dibujos animados: el norteamericano Bill Plympton («El ventilador y la flor») y el francés Arthur de Pins («La rebelión de los cangrejos»).
Otros galardones fueron para el holandés «Zulaika», rodado en Curazao, el dibujo boliviano «Punto y raya», y el danés «Contar hasta cien», que llegó sobre la hora porque la aduana lo retuvo hasta el martes.
Aparte, dos meses retuvo la aduana las películas destinadas a una retrospectiva de cine infantil iraní (incluyendo algunas de Majad Majidi, el autor de «Los niños del cielo»), impidiendo su programación. A señalar, la mención especial para el argentino «Un ratito más», de Carlos Bravo, filmado en la Puna. Este film pudo hacerse gracias a un concurso de proyectos para películas infantiles, que organizaba el Incaa hasta hace un tiempo, pero que ha dejado de hacerlo, según señaló el mismo Bravo en el acto de clausura, pidiendo por su continuidad.
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