ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

17 de enero 2002 - 00:00

"GITANO. QUIERO SER LIBRE"

ver más
Escena del film


El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

En efecto. Después de unas peñas de gitanería mediterránea, cuya principal actividad pareciera la de hacer palmas, bailar, cantar, abrir botellas e ir de putas, o que ellas suban a lucirse en el tablao (porque las únicas personas que se ven trabajando son unas viejas que limpian las mesas, cosechan aceitunas a palos, y limpian graffitis), después de todo eso, casi a la mitad de la película, empieza realmente a concretarse la historia.

Hay un momento, cuando el protagonista está durmiendo la mona. Al despabilarse, advierte un rayo de luz, una muñequita, un óvalo de virgen, una telaraña, y algo medio en árabe.

Afuera, un graffiti que lo amenaza directamente. El hombre se enfrenta al viejo rencor de otros. Su hermano ha causado una muerte y está prófugo, pero él debe seguir adelante, y dar la cara. Y es ahí, cuando puede agarrarse de esos pocos datos, que el espectador se despabila y advierte lo que se venía perdiendo: simplemente, un drama mostrado (más que narrado) desde la exaltación, la angustia contenida, y el embotamiento del alcohol y el dolor.

Algo más. Mientras en otra obra de

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias