«La guitarra sobre la tabla» de Juan Gris, adquirida en 1988 en 1,87 millón de dólares por
Fundación Telefónica (que ahora la exhibe en Bellas Artes), y hoy valorada en 16 millones.
Se están festejando los cien años de la creación de la escuela cubista que tiene a Picasso, Braque y Gris como sus máximos exponentes y, como origen, la obra de Paul Cezanne.
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Hasta el 14 de septiembre en el Museo Nacional de Bellas Artes podemos disfrutar de una estupenda exposición con 41 grandes obras de la Colección de Telefónica, en donde se destacan las once obras de Juan Gris y las de los rioplatenses Pettoruti, Xul Solar, Barradas y Torres García.
Juan Gris nació en 1887 como José Vitoriano González Pérez, y murió a los 40 años, en 1927.
Luego de cortos estudios en su España natal, en 1906, y con sólo 19 años, se instala en París, donde es testigo del nacimiento del cubismo a partir de las « Señoritas de Avignon», que realizara su amigo Pablo Picasso, El término «cubismo» fue originariamente una denominación peyorativa del crítico Vauxeles, que calificó a estos artistas como afectos a hacer «pequeños cubos».
Luego de realizar trabajos de ilustrador, a partir de 1913 comienza el gran período de creación de Gris, que puede dedicarse a pintar gracias al contrato que realiza con el marchand alemán Daniel Kahnweiler, que fue su gran amigo y biógrafo.
Luego de tres años, Kahnweiler lo libera del contrato que los unía, ya que debe exiliarse en Suiza y su fabulosa colección es confiscada en Francia como «bien enemigo». Eran 218 obras de Vlaminck, 132 de Picasso, 118 de Braque, 111 de Derain, 56 de Gris, 43 de Leger, 33 de Van Dongen, en fin, más de 700 obras que sólo un marchand de tableaux puede tener, porque son los grandes coleccionistas. Es así que realiza un contrato con Leonce Rosenberg, quien recibe unas 50 obras aproximadamentepor Una de las mejores obras de la muestra es «La guitarra» realizada en marzo de 1918 y que fuera una de las más importantes de la retrospectiva del artista en la Universidad de Berkeley en 1983, una de las raras ocasiones de ver integralmente la obra de Gris, ya que su producción es escasa y son pocos los museos que atesoran mas de tres obras del autor.
A partir que se firmara el Tratado de Paz con Alemania en 1919, la xenofobia comenzó a bajar en Francia; Kahnweiler vuelve a Paris y abre la galeria Simon. No puede tener trabajos nuevos de Gris, que tiene contrato vigente con Rosenberg, pero ve su evolución y manifiesta: «Dejé un joven pintor y ahora me encuentro con un maestro». Juan logra romper el otro contrato y vuelve a trabajar con su amigo.
Desgraciadamente la salud de Gris es muy mala y su pleuresía nunca se curará en los siete años que le quedaban de vida. En 1923 hacen una gran exposición con 54 pinturas, dibujos y litografías y también unas lindísimas esculturas que el artista consideraba tan sólo una diversión y las llamaba: «juguetes». El mercado estaba muy flojo y, para colmo, se subastaban las obras confiscadas a Kahnweiler, con lo cual la oferta era demasiada (en un día se remataron 26 obras de Gris que habían sido de su marchand. Recién dos años después se recuperan las ventas; a un coleccionista suizo le venden 14 obras, por lo cual Paul Rosenberg, hermano del anterior, y marchand de Picasso, le ofrece un fabuloso contrato, que el artista rechaza porque seguirá hasta la muerte con su amigo Kahnweiler.
La cotización de Gris se mantiene firme y en la última década sus precios han subido 134%. Su valoración más alta ha sido de 16,5 millones de dólares por una obra de 1915 y de 80x60cm., vendida hace un año en Nueva York. Una obra similar, «La guitarra sobre la tabla», fue adquirida en 1988 por Telefónica en 1,87 millones (nueve veces menos). Otras obras se han pagado entre 7 y 3 millones de dólares.
Las once obras de la Colección de Telefónica fueron adquiridas durante el período 1983-1988, y el motivo fue que era el pintor español menos representado en la colecciones públicas de España. En nuestro país no existe una colección emblemática en posesión de ninguna empresa; las grandes colecciones (Blaquier, Fortabat, Costantini) pertenecen a personas individuales.
Nuestro escultor Pablo Curatella Manes siempre reconoció las enseñanzas que le brindó Juan Gris y recordaba que su arte era síntesis y deducción. Fue su amigo, lo mismo que su mujer, Germaine Derbeq, quien fue también alumna del maestro español. Emilio Pettoruti lo conoce años después en casa del pintor holandés Kess Van Dongen, y no se deslumbró en el momento, pero con el paso de los años, curiosamente elogiaba el colorido del maestro español (quizá su punto más débil), y se molestaba cuando se le decía que la obra de Gris era la que más influyó en su obra.
La pintura de Gris titulada «Vasos, periódico y copas de vino», que se encuentra en la exposición de Bellas Artes, fue realizada en 1913 y si la comparamos con la de Pettoruti realizada en Florencia al año siguiente, titulada «El racimo de uvas», y también en la muestra, veremos los puntos en común que tienen los dos maestros.
Una exposicion fundamental y la posibilidad de conocer este estupendo conjunto de obras de Juan Gris.
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