«El hombrecito», de C. Pais y A. Torchelli. Dir.: R. Rizzo. Int.: R. Rizzo y J. Ochoa. Teatro Del Nudo (Corrientes 1551).
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Un encuentro casual entre dos seres anónimos basta para transformar la acción en una caja de sorpresas, donde cada uno de los personajes se irá transformando frente al público en el artista que siempre soñó ser. Ese es precisamente uno de los objetivos de esta comedia de Carlos Pais y Antonio Torchelli: demostrar que nuestras frustraciones son, en buena medida, producto de la cobardía o de la desidia propias. Por otra parte, la obra concentra todos sus recursos en el puro juego teatral, regodeándose en sus trucos y en la posibilidad que tiene todo actor de ser otro.
Muchas de las situaciones recreadas no son más que un divertimiento que apela al humor y a la fantasía, y cuya efectividad depende del espíritu lúdico que demuestren sus intérpretes.
En este sentido, Raúl Rizzo y Jorge Ochoa parecen tener asegurado el favor del público, especialmente este último, cuya expresividad y simpatía provocan aplausos y carcajadas durante toda la obra. Su rol de Teodoro Paradiso -un hombre tímido que un día se animó a ser cantor de tangos-gana la complicidad del espectador desde el primer minuto.
Y su casual encuentro con Severino (un papel que Rizzo ya tuvo ocasión de interpretar hace ocho años) permite un interesante ida y vuelta entre ambos intérpretes; ya que detrás del hosco y autoritario Severino -que dicho sea de paso, es sindicalista-se oculta un cantante de boleros inhibido y avergonzado. Pero los consejos de Teodoro, más posesionado que nunca en su papel de cantor, lo ayudan a liberar su vocación reprimida. «El hombrecito» transmite un mensaje alentador y solidario, sin otra pretensión que la de hacerle pasar al espectador un momento agradable. La dirección de Rizzo subrayó el tono popular de la pieza, así como las permanentes referencias al público que son recibidas con enorme algarabía desde la platea.
Cabe señalar que el público que acude a ver la obra promedia los 60 años, un dato digno de tener en cuenta.
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