Hollywood sienta en el banquillo a Guantánamo

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La película, sobre un caso real, se ocupa de la prisión y tortura de un árabe acusado por el ataque a las Torres.

Los aires de cambio de la era política post-Trump siguen marcando al cine de Hollywood. El director Kevin MacDonald firma ahora una de las películas seguramente más controversiales que se verán el año próximo (en los Estados Unidos tiene fecha de estreno para febrero en salas, vacuna mediante, antes de su paso a plataformas)

Se trata de “El mauritano” (“The Mauritanian”), un drama judicial que pone el acento en el sistema de justicia militar estadounidense a través de la vida de un musulmán detenido, sin juicio, condena ni fecha de salida, en la base de Guantánamo.

El guión, una historia real, se basa en el libro autobiográfico “Guantanamo Diary” de Mohamedou Ould Slahi (interpretado en la película por Tahar Rahim), que figuró durante muchas semanas entre los best-sellers de The New York Times.

Salhi fue acusado de haber entrenado pilotos suicidas para los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, y que desde entonces pasó casi 10 años en prisión, frecuentemente torturado, y sin esperanza alguna de justicia.

Su situación empezó a cambiar cuando conoció a la abogada Nancy Hollander (encarnada por Jodie Foster) y su asociada Teri Duncan (Shailene Woodley), quienes no tardan en convencerse de su inocencia, y emprenden una especie de cruzada legal, entorpecida por las sospechas sobre ellas mismas y los prejuicios raciales, para poder liberarlo de la cárcel. La cuarta figura está representada por un fiscal militar, el coronel Stuart Couch (Benedict Cumberbatch), quien tiene a su cargo la revelación de una fuerte evidencia que durante años permaneció oculta, y que terminará por dar vuelta la causa.

La postergación de la ceremonia del Oscar para abril, por fuerza de la pandemia del covid-19, convirtió a “The Mauritanian” en uno de los posibles contendientes para los premios mayores, incluyendo el de Mejor Película y Mejor Actor (para Tahar Rahim), lo que daría lugar a un seguro debate por lo sensible de un asunto en el que se mezclan, entre varios tópicos, el sentimiento de dolor nacional por la memoria del 9/11, y a la vez el racismo contra las minorías musulmanas que viven en los Estados Unidos.

El escocés Kevin MacDonald es un realizador con una sólida carrera en la que se alternan los largometrajes de ficción con los documentales. En 2006 dirigió a Forest Whitaker en “El último rey de Escocia”, lo que le valió al actor el Oscar a la mejor interpretación protagónica.

También hizo “Los secretos del poder” (2009, con Russell Crowe y Ben Affleck) y el documental “Marley” (2012). Otros dos films suyos no fueron vistos en el país, como la película de género catástrofe “Black Sea”, y en 2013 el drama romántico “How I Live Now” (“Mi vida ahora”). Su documental de 1999 “One Day in September”, sobre el asesinato de los atletas israelíes en las Olimpíadas de Munich de 1972, le valió el Oscar de la Academia en ese rubro.

Si Rahim fuera candidato a Mejor Actor se convertiría en el primer musulmán en llegar a competir en esa categoría. Anteriormente Omar Sharif (1962, por “Lawrence of Arabia”), Shohreh Aghdashloo (2003 por “La casa de arena y niebla”), y Mahershala Ali (lo ganó en 2016 por “Luz de luna” y en 2018 por “Green Book”) fueron los tres únicos musulmanes nominados en categorías de actuación, pero siempre en Secundarios. Rahim comenzó a destacarse en Hollywood tras su actuación en “El profeta”, de Jacques Audiard’, y en el film de Asghar Farhadi “El pasado”.

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