ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de diciembre 2006 - 00:00

"Hoy la TV va a los ponchazos, a que el rating suba por azar"

ver más
El actor que este año fue el amigo algo torpe de Rodrigo de la Serna en «Hermanos y detectives» y brilló en el teatro con «El niño argentino», estrena obra propia.
Diciembre es tradicionalmente un mes de receso para la actividad teatral porteña. Aprovechando esta situación el actor Osqui Guzmán decidió crear «Variedades antinavideñas», un espectáculo que enfocara con humor el lado oscuro de los festejos de fin de año. «Para nosotros sólo tiene sentido exhibir esta obra en los días previos a la Navidad», apunta el actor aunque deja abierta la posibilidad de sumar algunas funciones conforme a la respuesta del público. La pieza se ofrecerá en El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034) los días 15, 16, 22 y 23 de diciembre, a las 23. Guzmán es uno de los principales referentes del Teatro de Improvisación, pero esta vez ha preferido entrelazar diversas historias escritas y dirigidas por él en colaboración con Leticia González. Ambos integran el elenco junto a Manuel Vicente, y otros actores invitados.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Guzmán tuvo una destacada presencia este año tanto en teatro como en televisión. Fue el compinche algo torpe de Rodrigo De la Serna en «Hermanos y detectives», la miniserie de Damián Szifrón que acaba de reponer Telefé y también dio vida a un peón de campo pervertido por su patrón en «El niño argentino», la multipremiada obra de Mauricio Kartún. Gracias a su talento y ductilidad Guzmán pudo acceder a papeles muy diversos (hizo de Puck en la versión de «Sueño de una noche de verano» que dirigió Alicia Zanca en el San Martín) y sólo una vez recurrió a su ascendencia boliviana, cuando tuvo que interpretar, en una publicidad de bebida energizante, a un delirante surfer andino dispuesto a ver el mar en plena salina jujeña. De sus últimos trabajos en TV sólo rescata la experiencia vivida junto a Damián Szifrón («su manera de trabajar es absolutamente metódica y sus guiones son perfectos, no dejan nada librado al azar»). En cambio de su participación en «Media falta», de la productora Pol-ka solo le quedó «una tremenda frustración».

Periodista: Se diijo que usted se fue enojado con la gente de Pol-Ka...

Osqui Guzmán: No me enojé, simplemente decidí no renovar contrato. Se suponía que mi personaje era gracioso, de hecho Adrián Suar me contrató después de verme actuar en el infantil de Hugo Midón «Derechos Torcidos», pero yo leía los libros y no había ninguna situación que me diera la posibilidad de se hacer algo. Se lo planteé a los productores pero la respuesta siempre era ambigua: «Hacé algo vos para revertir la situación». ¿Qué iba a hacer? Yo soy actor y además ya había un guionista. Si querían que improvisara a mi gusto hubiera sido una opción válida pero nadie me lo propuso. ¿Cómo es? ¿Se trata de venir a hacer cualquier cosa y ver si alguna pega y sube el rating? La televisión de hoy va a los ponchazos, al accidente a que las cosas por azar aparezcan. Por eso cuando finalizó mi contrato de tres meses en Pol-ka y me preguntaron ¿Qué querés hacer? Yo les dije, tranqui, todo bien, yo me voy.

P.: ¿Cómo define «Variaciones antinavideñas»?

O.G.: Es un espectáculo que recrea varias situaciones tragicómicas. Y esto incluye pesebres vivientes, accidentes ocasionados por corchos y pirotecnia, peleas familiares, reencuentros, ausencias, malestares estomacales y el recuerdo de los que ya no están.

P.: ¿Son anécdotas personales?

O.G.: Son anécdotas que nos contaron o que vivimos nosotros mismos y que recopilamos para esta obra inspirados en un espectáculo que vimos en México. Eran monólogos más bien narrativos que a su vez estaban inspirados en una tradición oral canadiense muy antigua.

Nosotros, en cambio, desarrollamos escenas en la que lo dramático de la situación se mezcla con el clima de fiesta generando algo muy patético. También incluimos un monólogo del mexicano Flavio González Melo donde una locutora conduce su programa de radio durante una Nochebuena sin ninguna otra compañía.

P.: Parece que tiene una visión negativa de la Navidad.

O.G.: Nos interesaba mostrar el tema de la negación del dolor en las fiestas. No nos metimos con el sentido cristiano de esta celebración sino con ese espíritu navideño que nos quieren vender a través del cine, las propagandas y la televisión. Si lo pensamos un poco la Navidad se ha convertido en algo puramente comercial.

P.: ¿Se propuso una «denuncia»?, entonces?

O.G.: No exactamente. Hay que hablar de estas cosas porque es algo que ocurre en todas las familias. Alguien me contó como si fuera lo más natural del mundo: «yo tengo un pariente que en navidad lo salteo. Brindo con todos y a él lo paso de largo». Raro ¿no? Están en la misma mesa y no se hablan en toda la noche. Esto es más común de lo que uno cree.

Entrevista de Patricia Espinosa

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias