Adam Sandler
(aquí junto a
Christopher
Walken) podría
mejorar su vida
gracias a un
control remoto
mágico, pero lo
usa para
someter a otros
a bromas
escatológicas
que hacen reír
muy de vez en
cuando.
«Click» (EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir.: F. Coraci. Int.: A. Sandler, K. Beckinsale, C. Walken, D. Hasselhoff, H. Winkler, J. Kavner, S. Astin.
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Un hombre común consigue un control remoto, que además de controlar su TV y DVD, le sirve como varita mágica de su propia vida. Interactuando con su presente y futuro, el protagonista podría mejorarse a sí mismo y a quienes lo rodean; en cambio, se dedica a vengarse con bromas escatológicas que no puede festejar con nadie, traicionar a sus seres queridos, acelerar sus momentos rutinarios y mediocres sin darse cuenta de que ocupan años y años de su miserable vida.
Si en vez de Adam Sandler, el control remoto mágico estuviera en manos del Gassman de «Il Sorpasso» o del Donald Sutherland de «MASH», esta pelicula sería algo serio. Y si el protagonista fuera un buen tipo en un mal día, experimentando una realidad paralela como James Stewart de «Qué bello es vivir», este film de gag único tendría algún sentido. Pero con un personaje de medio pelo, horriblemente ordinario e impresentable más por casualidad que por decisión de los guionistas, esta comedia fantástica no dice ni aporta nada, más allá de los chistes elementales que puedan surgir de la premisa argumental minimalsita.
En un capítulo de «South Park», el gordito Cartman imagina docenas de argumentos tontos a ser interpretados por Adam Sandler, y la verdad es que cualquiera de ellos sería más creativo que este film que parece un estiradísimo episodio flojo de la serie «Dimensión Desconocida». Algunas bromas realmente guarangas provocan risa, y la presencia de Christopher Walken siempre es bienvenida, pero el sinfín remixado de «Hechizo del tiempo» y «Todopoderoso» no aguanta un guión que hasta intenta tener algo que decir.
La imagen digital a cargo del talentoso director de fotografía Dean Semler a veces sorprende por original, pero por la naturaleza de las situaciones a veces tambien puede caer en la chatura de una sitcom y su estética de gag televisivo repetido.
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