10 de julio 2006 - 00:00

Incertidumbres en Bellas Artes

Bajo una«Ultima cena» ala criolla (obrade MarcosLópez), elsecretario deCultura JoséNun nombró unacomisiónasesora. De izq.a der., NellyArrieta deBlaquier (de laAsociación deAmigos),Américo Castilla(integrante de lacomisión), Nun yel salientedirector interinoAlberto Bellucci.
Bajo una «Ultima cena» a la criolla (obra de Marcos López), el secretario de Cultura José Nun nombró una comisión asesora. De izq. a der., Nelly Arrieta de Blaquier (de la Asociación de Amigos), Américo Castilla (integrante de la comisión), Nun y el saliente director interino Alberto Bellucci.
¿Quién dirige hoy el Museo Nacional de Bellas Artes? El comité asesor nombrado el viernes por el secretario de Cultura José Nun, e integrado por el director de Patrimonio y Museos, Américo Castilla, la directora de la Fundación Proa Adriana Rosenberg, los artistas Luis Benedit y Alejandro Puente y la crítica de arte Andrea Giunta ocupa ahora sólo virtualmente ese lugar, porque no existe esa función en el organigrama del sector publico.

Sin embargo, durante un acto con solemne locutor versado en frases floridas, invitados especiales y un brindis, los miembros del comité que reemplaza al director interino desde 2003, Alberto Bellucci, asumieron el cargo. Según aclaró Nun, la comisión es «temporaria», pero de acuerdo con los plazos que maneja la Secretaría de Cultura, bien podría continuar en el tiempo, a pesar de la exigencia legal de concursar la dirección de Bellas Artes, entre otros cargos.

Toda esta historia comenzó en diciembre de 2003, cuando luego del alejamiento de Jorge Glusberg, el secretario de Cultura de entonces, Torcuato Di Tella, dialogó con este diario sobre el destino de Bellas Artes con la directora del Museo de Arte Moderno, Laura Buccellato, la de Proa, Adriana Rosenberg y el curador del Malba, Marcelo Pacheco.

En ese encuentro, los tres plantearon casi al unísono la necesidad de un cambio estructural que permitiera repartir la responsabilidad de la dirección, dado que las dimensiones y el crecimiento del Museo lo tornaban inmanejable para una sola persona. Di Tella pidió entonces a Rosenberg, Castilla e Ignacio Smith que diseñaran la nueva estructura, tarea que cumplieron. Pero han pasado más de dos años, cambiar la estructura de un organismo estatal no es tarea fácil, sobre todo si requiere de una ampliación presupuestaria, y el decreto se demora en el Ministerio de Economía.

Entonces, ¿puede la «comisión asesora» ejercer el cargo que le corresponde a un funcionario público, designado como corresponde, con «firma» y obligaciones controladas por organismos de Estado? La propuesta parece guiada por buenas intenciones, pero los menes de los asesores carecen de valor jurídico.

En los hechos, el nombramiento implica que el secretario de Cultura asume la dirección del Museo y nombra una comisión asesora para que le indique lo que debe hacer. Entretanto se podría concursar la dirección -con todas sus atribuciones- y luego sumarle los nuevos cargos de alto rango que Bellas Artes merece.

El acto, en la sala donde se exhibe «Hoy no es ayer», la muestra de fotografías de Marcos López curada por Sara Facio, estuvo teñido por el humor hiriente de esas imágenes. La mesa a la que se sentó la comisión, Nun y la presidenta de la Asociación Amigos, Nelly Arrieta, estaba ubicada justo bajo la mesa de «Asado en Mendiolaza», que representa la «Ultima cena» de Leonardo en versión criolla, con Jesucristo trinchando la carne y el vino en tetrabrick.

A.M.Q.

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