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Este trabajo rompe de algún modo el molde de lo que venía haciendo el compositor, cantante y guitarrista Agustín Pereyra Lucena, uno de los más destacados representantes vernáculos de la música brasileña, muy especialmente de la bossa nova. En este caso, sin abandonar lo brasileño, decidió abrir el juego hacia el jazz, la improvisación, los temas instrumentales; y le fue muy bien.
Ya el nombre del disco, «42:53» (concretamente, su duración) marca un cambio de rumbo. Y esa búsqueda, más intelectual si se quiere, se advierte también en lo que se escucha.
Pereyra Lucena armó el disco con diez temas propios, y a diferencia de lo que acostumbraba, esta vez se respaldó en distintas formaciones para las diferentes piezas. La cantante Adriana Ríos, el armoniquista Mauricio Einhorn, los bajistas Daniel Maza y Guillermo Vadalá, el flautista Alejandro Santos, el percusionista Mariano Cantero, los bateristas Jota Morelli y Fernando Martínez, son algunos de los nombres más importantes que eligió para que lo acompañaran en este muy interesante trabajo.
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