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8 de abril 2009 - 07:57

Kenzo inauguró primer exposición de su obra plástica en Latinoamerica

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Kenzo junto a la artista Marta Minujín.
El famoso diseñador de modas japonés Kenzo inauguró la primera exposición de su obra plástica en Latinoamérica en la galería Lordi Arte Contemporáneo, de San Telmo, un giro en su extensa carrera que muestra desde otro ángulo su singular creatividad.

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Amable, sonriente y apacible, este japonés de 70 años que aparenta mucha menos edad, apareció en la galería vestido con un elegante kimono verde oliva y pantalones anudados gris oscuro, con un abanico en la cintura, sobre unas sandalias de madera llamadas zori, mientras soportó "con paciencia oriental" a los cientos de asistentes que querían saludarlo o sacarse una foto con él.

Símbolo mundial de la moda, quien supo fusionar lo oriental con la exuberancia de otras culturas en sus diseños y estampados, sin contar el imperio de sus perfumes, Kenzo Takada (Himeji, 1929) no perdió un ápice de su modestia en su larga carrera que lo llevó a radicarse en Francia a los 35 años, en la que cosechó 96 colecciones y más de 20 boutiques en todo el mundo, y de la que se retiró definitivamente en 1999.

"Trabajé durante 30 años en el mundo de la moda y, de hecho, amo la moda, pero la pintura es un sueño que siempre tuve, por eso durante 10 años de mi vida me levanté todas las mañanas y pinté, y ahora estoy feliz de poder mostrar mi trabajo al público", dijo el diseñador.

Kenzo habla despacio, casi con dulzura, y se sienta para dar la entrevista porque "está cansado" aunque esto no se note en su juvenil aspecto ni en su precario conocimiento del inglés ("My spanish is very nothing", aclara), mientras a su alrededor desfilan de manera incesante fotógrafos, periodistas, admiradores, artistas y personalidades de la cultura como Marta Minujín o María Kodama.

En un curioso itinerario, se trata de la tercera exposición en el mundo en la que el japonés decide mostrar su costado más íntimo y apasionado a través de pinturas, esculturas y collages, luego de que sus obras fueran expuestas primero en Munich, Alemania -donde vendió la mitad de la muestra- y luego en Marruecos.

"¿Qué me inspira para pintar? Mis obras son sobre los tiempos de la moda. La última vez que hice una exposición en Marruecos traté de hacer todo muy estilo orientalista, pero ésta vez quise hacer algo más contemporáneo, por eso miré a las grandes pinturas de Picasso, de Monet, de Pollock para rendirles homenaje... aunque simplemente quise hacer mis propias pinturas", explicó.

En la galería de la calle Venezuela 617, un edificio racionalista de más de 500 metros cuadrados, de decoración minimalista, se destacan las obras del autor, cuadros de grandes dimensiones, como explosiones de color, que en su mayoría muestran mujeres, entre trozos de tela y estampados, esculturas de colores, maniquíes e incluso un breve homenaje a Buenos Aires, con una pintura de una pareja bailando tango con el Obelisco de fondo.

"La obra de Kenzo es neo-expresionista, contemporánea, de grandes dimensiones y con una impronta muy marcada de lo japonés y del mundo de la moda", resume la curadora de la muestra, Amalia Monpelat, y agrega que "en todas sus obras se rinde culto a la mujer, a la belleza y a la moda".

Una pintura de dos metros de alto muestra a una estilizada mujer caminando, vestida de enfermera, que sin saberlo está a punto de pisar una cáscara de banana real, que está fuera del cuadro, justo debajo de la obra.. "¿Te cuento algo anecdótico? -dice un mozo que reparte champán entre los asistentes-, esta tarde casi se arma lío porque alguien de la limpieza quiso sacar la casara de banana, pensando que era basura..".

En el recorrido por la muestra se pueden encontrar varias vitrinas con licuadoras repletas de pinturas de llamativos colores, pinturas con telas de su autoría, entre estampados floreados y de vivos colores, la escultura "Time for peace", que exhibe una botella con un rollo de papel adentro y un frasco de perfume de gran tamaño repleto de canutillos y agua de color.

También, las creaciones del japonés incluyen homenajes a las cuatro estaciones (cuatro pinturas con diferentes vestimentas según la estación), un maniquí cubierto de diarios japoneses, con un centímetro a modo de bufanda, uno de sus perfumes en una vitrina (Flower), un gran cuadro completamente rosa, todas revelaciones de la sensibilidad del artista.

En su segunda visita al país, (la primera había sido en 1993 cuando inauguró uno de sus locales con un megadesfile), Kenzo no se privó de elogiar a Buenos Aires: "Es una ciudad muy elegante, la comida es muy buena y la gente es muy amable" y aclaró que "volvería a diseñar ropa pero sólo por placer, no lo haría por trabajo ni para un desfile de modas", aseguró.

El anfitrión y dueño de la galería, Alejandro Lordi, amigo del diseñador japonés, contó a Télam que se encontraron este año en la Bienal de París, "me mostró sus pinturas y le propuse que viniera a exhibirlas en esta nueva galería, aceptó encantado".

La exposición de Kenzo se podrá visitar en Venezuela 617, hasta el 10 de julio, de lunes a viernes de 11 a 20, en la flamante galería que estará dedicada al arte contemporáneo de artistas internacionales y locales de relevancia.

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