15 de julio 2008 - 00:00

"La idolatría es la forma pueril de la admiración"

Cecilia Dopazo: Como blanca rosa no es exactamente un homenaje a Sandro como un examen de la veneraciónexcesiva por los ídolos.
Cecilia Dopazo: "'Como blanca rosa' no es exactamente un homenaje a Sandro como un examen de la veneraciónexcesiva por los ídolos".
Varios son los tributos que conviven actualmente en la cartelera teatral, por caso, «Ella», homenaje a Rafaella Carrá; «¿Dónde está Liza?», a Liza Minnelli, y coinciden dos a Sandro: «Quiero llenarme de ti» y «Como blanca diosa». Esta última es una comedia concebida como un tributo al astro y a las «nenas». Hugo Urquijo dirige y la protagonizan Graciela Dufau, Cecilia Dopazo, Ricardo Talesnik y Néstor Caniglia.

Conversamos con Dopazo, quien también habló de cine pues coescribió con su marido Juan Taratuto la taquillera «No sos vos, soy yo» y pronto lanzarán «Un novio para mi mujer» junto a Gabriel Goity y Valeria Bertucelli.

Periodista: ¿A qué atribuye que se recurra en teatro a tantos homenajes a figuras del pasado? ¿No hay nada nuevo?

Cecilia Dopazo: En nuestro caso no es así, «Como blanca diosa» no es un tributo a Sandro, es una obra que tiene a este ídolo pero podría tener a cualquier otro. Comienza con una mujer de unos 60 y pico, de la generación de las «nenas» de Sandro, que en determinado momento, después de 30 años, le confiesa a su mejor amiga que su hija no es de su marido sino de un romance que tuvo con Sandro, romance que sigue teniendo, Es una comedia disparatada, de humor negro, que termina reflexionando sobre falta de comunicación, sobre lo que llegamos a hacer para no sufrir y no enfrentar determinados conflictos.

P.: Fanatismos y soledades, entonces.

C.D.: Ese punto está muy presente, porque la idolatría tiene mucho de cierta inmadurez, de hacer depositaria a esa otra persona de carencias propias sin hacerse responsable. El idolatrar es una característica pueril, típica de la adolescencia, que en los adultos es más raro que ocurra. Por eso el fenómeno Sandro y las nenas, a quienes se sigue llamando como si fueran niñas, sirvió para hablar de cómo cuesta a veces aceptar que quien tenemos en frente es un ser humano y no alguien celestial. De modo que puede ser Sandro o cualquier otro ídolo importante, de cualquier nacionalidad, esto podría ocurrir en cualquier país del mundo.

P.: ¿Le interesa entonces cómo se verá una obra en el exterior cuando escribe teatro o cine?

C.D.: No tengo la cabeza puesta en eso. Si ocurre es una consecuencia; por ejemplo, coescribí con mi marido Juan Taratuto «No sos vos, soy yo», y no sólo funcionó muy bien en la Argentina sino en España, y el otro día comenzaron la gestión en Francia para comprarla, pero no para hacer una remake sino para estrenarla así, en español.

P.: ¿Qué público se acerca a ver la obra de Sandro, predominan las «nenas»?

C.D.: Hay de todo, hay mujeres de la edad de las nenas, vienen muchas parejas, grupos de gays, de muchas edades, de diferentes grupos sociales. No vienen sólo por Sandro sino por el boca en boca.

P.: Su primera obra tenía un título curioso, «Roberto, te dejé pollo en el horno, si querés con arroz no hay»? ¿Cómo fue aquello?

C.D.: Fue mi proyecto más personal porque fue gestado por mi misma y me dio la posibilidad de expresarme desde otro lugar, diferente de lo que venía haciendo, que era ser convocada para proyectos de otros. El público acompañó fuerte pues se representaba un día complicado, como el lunes, pero estábamos lleno total en el Recoleta y por eso nos duplicaron el tiempo. Después pasamos al Complejo La Plaza.

P.: Según los productores, hoy es más difícil conseguir sala. ¿A qué atribuye el boom de obras y salas colmadas? ¿Hay público para todo?

C.D.: Si uno quiere emprender un proyecto comercial tiene que ir a la fila, las salas desbordan. Detrás de lo que está en cartel hay dos obras esperando para poder subir. En el off es fuerte la cantidad y la variedad, con diferentes estilos y directores nuevos que, además, son dramaturgos. Creo que hay público para todo, si no sería imposible que subsistieran, y los teatros cerrarían en lugar de abrir, pero se multiplican; hay una fuerte cantidad de nuevas salitas, hasta bares con miniplataformas donde alguno sube y hace algo, cafés concerts, casas de los propios directores que se abren para mostrar teatro, como el caso de Daniel Veronese.

P.: Luego del éxito de «No sos vos soy yo», ¿volverá a escribir o filmar con su marido?

C.D.: Queremos repetir la experiencia pero ahora estoy actuando y también leyendo material para dirigir teatro. Y acabo de terminar de filmar con él (en la dirección) «Un novio para mi mujer», con el «Puma» Goity, Valeria Bertucelli y Adrián Suar. Ahora estamos concentrados con ese lanzamiento. Es una película que, si bien surgió de Suar, tiene el estilo de Taratuto.

P.: ¿Qué pasó con la televisión? ¿No la llamaron más o quiso alejarse?

C.D.: Nos fuimos dejando mutuamente porque tuve llamados pero no me interesaron demasiado. Además, cuando uno no está contento en un lugar, tarde o temprano se termina notando, no tiene sentido seguir. Tampoco me cerraba la ecuación, eran muchas horas para una calidad pobre. Por ahora decido tomar distancia, en el futuro no sé. Ojalá que si vuelvo sea porque tenga ganas y no porque necesite la plata.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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