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Aunque siempre se movió en el margen, participó de la movida sesentista con una muestra en la galería Lirolay que no pasó inadvertida; frecuentó el Di Tella, y en 1968 conquistó el Premio Ver y Estimar con Informate más
Ese mismo año ganó una beca que lo llevó a Gran Bretaña.
Instalado en el escenario londinense descubrió un pop que, si bien era sexy, desenfadado y tenía como destino la cultura de masas, difería mucho del que se produjo durante el auge de la prosperidad estadounidense, del que él había conocido en los tiempos del Di Tella, cuando cruzaba la calle Florida para devorar las revistas de arte de la Biblioteca Lincoln. Sucede que la sobreabundancia de EE.UU. impulsó un movimiento artístico que incorporó las imágenes y mensajes de los medios de comunicación y los productos que los almacenes vendían masivamente y por toneladas, como los atractivos anuncios publicitarios, los comics, las célebres latas de las sopas Campbell o los autos con carrocerías cromadas y relucientes. Pero, entretanto, esos mismos elementos llevados a la estrechez económica de Londres se convertían en objetos de deseo, en fetiches de un mundo envidiablemente venturoso e idealizado.
Con ese espíritu, nostálgico e irónico a la vez,
Sin embargo, la década del '70 fue casi tan sombría en Londres, donde imperaba la desgarrada estética punk, como en Buenos Aires.
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