13 de febrero 2001 - 00:00

Libros: datos preocupantes

(12/02/2001) Una preocupante pérdida de terreno de la lectura de libros se ha dado en la Argentina: más de la mitad de los ciudadanos no leyó ninguno durante 2000, según un sondeo de la consultora Nueva Mayo-ría. Esa baja de interés se tradujo en una reducción de la actividad editorial. El año pasado se editaron entre novedades y reimpresiones 13.149 libros, esto es 7,6 por ciento menos que en 1999, según estudios de la Cámara Argentina del Libro (CAL).

La investigación realizada en la primera semana de diciembre por la consultora que conduce Rosendo Fraga, reveló que 51 por ciento de 1.210 personas consultadas no leyó ni un solo libro el año pasado.

Ratificando una tendencia marcada en los últimos años, los hombres se mostraron menos lectores que las mujeres: 46 por ciento dijo no haber leído ningún libro durante el año 2000, mientras que 52 por ciento de las mujeres dijo haber leído más de uno. Esto ha hecho que algunos editores se dediquen a buscar satisfacer a ese sector con sus publicaciones.

«Las cifras pueden ser peores, ya que la gente muchas veces miente, porque es políticamente correcto decir que se leen muchos libros, cuando por ahí no se leyó nada»
, explicó el vicepresidente de la CAL y director de Ediciones de la Flor, Daniel Divinsky.

Según la CAL, durante 1999, 57 por ciento de los argentinos no compró ningún libro, mientras que sólo 17 por ciento 5 o más ejemplares. Divinsky señala también que «desde el '96 se observa una importante caída en la venta de libros».

Según el empresario la baja se debe «fundamentalmente a la crisis económica, la gente compra menos porque no tiene di-nero». Sin embargo, para la licenciada Alicia Diéguez Bredlee, especialista en las áreas de Lectura y Escritura, la falta de interés en los libros se origina en la escuela: «más allá de cuestiones económicas el problema de la falta de lectura aparece allí, donde los docentes han dejado de lado la literatura argumentando que los chicos se aburren o no están motivados». Por su parte, el sociólogo Alberto Rodríguez Salas señala con ironía el contraste de estos datos con la imagen que internacionalmente se tiene de la Argentina: un país de alto nivel de lectura y extensa cantidad de lectores.

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