Hace pocos días se conoció la noticia de una red de entretenimiento, Revision 3, que no pudo distribuir dos de sus programas televisivos más populares, y poco después, directamente fue incapaz de distribuir material alguno desde su sitio. La investigación realizada los llevó a descubrir que habían sido víctimas de un ataque en sus servidores, algo que en los tiempos que corren no sería noticia si no fuera porque tal intrusión fue hecha por otra empresa, MediaDefender, firma comisionada por la industria del entretenimiento para evitar la comercialización de materiales con copyright en Internet.
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MediaDefender es una de las varias compañías que hace trabajo legal para numerosas discográficas y estudios cinematográficos, colaborando asimismo con las asociaciones profesionales de tales empresas, como la Recording Industry Association of America o la Motion Picture Association of America. Su objetivo es combatir -o al menos, hacer más dificultoso- el intercambio de materiales ilegales a través de las redes peer-to-peer, que cabe recordar, son redes no públicas en las que los diferentes consumidores «comparten» diferentes tipos de material, entre ellos, música y películas.
Entre las tácticas más habituales de MediaDefender figuaran, además de estos ataques en los que se deja fuera de combate a uno o más servidores, la exploración de la red en busca de materiales ilegales para su bajado y posterior acción legal sobre el infractor.
La particularidad de este hecho reside en que es la primera vez que el «ataque» se aplica a un distribuidor legítimo de la red. De la investigación de Revision 3 se desprende que MediaDefender había estado accediendo a sus servidores a lo largo de varios meses, pero las autoridades de esa empresa lo niegan. Aunque estos «ataques» están estrictamente prohibidos por la ley, Revision 3 no estaría dispuesta enjuiciar a MediaDefender, aunque los ejecutivos de la empresa damnificada no descartan facturarle al agresor el tiempo fuera de línea y las horas de trabajo de sus empleados para poder volver a estar «en el aire».
Sea como fuere que se resuelva este conflicto puntual, es preocupante el avance sobre la privacidad que la acción en sí misma implica, porque de alguna manera anticipa una Internet futura en la que la libertad de los usuarios estará fuertemente cuestionada, cuando no «custodiada» por esta especie de policías cibernéticos.
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