16 de enero 2006 - 00:00
"Lo nuestro es simple; nunca nos pusimos en intelectuales"
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Para Gerardo Hochman, obras como «Gala», «Bellas Artes»
(ambas estrenadas en el San Martín) y ahora «Sanos y
salvos» atraen a un amplio espectro de público porque «hacemos
cosas que apuntan al corazón y a la emoción,
nada para embrollarse».
Gerardo Hochman: Es muy acróbatico y musical, de acciones muy potentes y arriesgadas. Hay una gran entrega física y cierto clima eufórico, no precisamente alegre, porque esta vez no buscamos cerrar el espectáculo bien arriba. «Sanos y salvos» está más cerca de «Gala» que de «Fulanos» y «Bellas Artes», principalmente porque estas dos últimas fueron convocatorias del San Martín para ser programadas a la tarde. «Gala», en cambio, nunca estuvo dirigido a la platea infantil a pesar de que muchos padres fueron a verla con sus hijos.
P.: A usted lo sigue gente de todas las edades...
G.H.: La verdad es que el espectro es muy amplio, no sólo en edades sino en diferentesniveles culturales. Son espectáculos que tanto los puede disfrutar un académico «masterizado», que termina vibrando con lo que pasa, como alguien no muy formado culturalmente; porque la verdad, nunca nos pusimos en intelectuales, siempre trabajamos con cosas muy simples y directas, de esas que apuntan al corazón y a la emoción, nada para embrollarse.
P.: ¿Qué temas aparecen en la obra?
G.H.: Son muchos porque hay una sucesión de escenas que tienen que ver con la tensión que se genera entre dos conceptos: el caos y la orden; entre los diferentes tipos de belleza y entre la casualidad, el azar y la planificación. Hay un solo personaje, que ocuparía el lugar del clown, que se encarga de poner en escena un sentimiento distinto en relación a lo que acabamos de ver o a lo que sigue. Los demás no son personajes, son acróbatas, no actúan nada que ellos no sean. En eso traté de encontrar una verdad similar a la del cantante que no hace otra cosa que ejecutar su arte. Pero, a la vez, estas personas atraviesan distintas situaciones siempre físicas y circenses en las que muestran cómo se salvaron o se «desanclaron» de algo que las estaba oprimiendo y condicionando. Ese sería el hilo conductor de la obra.
P.: Usted es el único referentede este nuevo circo tan «perfomático», por llamarlo de alguna manera. ¿Tiene otros colegasdentro del rubro?
G.H.: No. Bueno, hay mucha expresión de circo en la ciudad. Desde los que actúan en los semáforos a los muchos artistas argentinos que están trabajando en Europa en el circuito de festivales de circo y de teatro callejero. Creo que lo particular de mi compañía es que se trata de una organización estable que todo el tiempo genera nuevas creaciones recurriendo a una especie de fusión entre la danza, el circo y el teatro.
P.: ¿Qué opina de la inminentevisita del Cirque du soleilen el mes de mayo con su espectáculo «Saltimbanco»?
G.H.: No estoy muy seguro de que sea una buena noticia... Digo para mí, porque para el público argentino va a estar buenísimo. (se ríe)
Fuera de broma, la gente del Cirque du Soleil ya vino en dos ocasiones a hacer casting en Buenos Aires y una de esas audiciones se realizó en mi escuela. El espectáculo que traen ahora tiene poco más de diez años, pero igual es buenísimo.
Entrevista de Patricia Espinosa




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