El magnate mexicano Carlos Slim, principal accionista de Teléfonos de México y habitué de las listas de Forbes, estaría dispuesto a realizar una inversión para posibilitar la exhibición del maltratado mural «Ejercicio Plástico» que pintó David Alfaro Siqueiros en la Argentina, según informaron a este diario fuentes cercanas a estas negociaciones.
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La pintura, cortada en pedazos, se encuentra trabada por un litigio judicial desde hace más de 15 años, en cuatro containers al aire libre y abandonada en el Camino de Cintura al 700, en la playa de grúas Don Bosco. Hoy se anunciará a la prensa la dádiva del mexicano, que por otra parte tampoco hará tambalear su fortuna ( justamente, no se trata de algo inalcanzable y por eso irrita más el tema cuando se analiza la inacción que hubo hasta ahora): se estima que la «dádiva» oscila entre los u$s 100.000 y el medio millón de dólares, destinados a pagar a los dueños de la playa de grúas por la tenencia de la obra.
El juez Juan Manuel Gutiérrez Cabello que en 2001 estaba a cargo del litigio judicial que mantiene la obra inmovilizada, accedió a viajar hasta San Justo para ver el mural, y observó: «La obra está desguazada y además hay tres intereses en juego. A la discusión entre las parte se suma el reclamo de los dueños del depósito que no han cobrado un centavo en siete años por esa guarda y retienen la obra como prenda». Al llegar al depósito, en la playa de grúas observaron: «Esto no es un parque de diversiones». La expresión brinda una idea de la espectacularidad con que los funcionarios de turno trataron vanamente de llegar a un acuerdo para exhibir la obra.
Como se ha señalado en este diario, que tuvo acceso al mural en 1991, antes de su extracción, cuando nadie se interesaba por él, «Ejercicio Plástico» es el equivalente latinoamericano de la Capilla Sixtina, dado el dispositivo conceptual que el artista mexicano utilizó para pintar el sótano de 200 metros de superficie, y tornar sus muros transparentes. Además, la obra no es un reflejo del arte europeo ni se asemeja a los murales que relatan la historia de la revolución mexicana, viene a romper con el estereotipo del arte latinoamericano, considerado por algunos como un producto exótico y bananero.
«El rescate», como denominó Héctor Mendizábal, dueño de la quinta legendaria de Natalio Botana donde Siqueiros pintó el mural, consistió en una fabulosa obra de ingeniería que costó más de un millón y medio de dólares, y realizó el restaurador mexicano Manuel Serrano con el propósito de llevarlo a recorrer el mundo. Ahora, por primera vez, se van resolviendo cuestiones que impedían la exhibición.
Mirta Barruti, representante legal de Dencanor S.A, firma que compró el mural en 1994 por 825.000 dólares, la mayor cifra que se haya pagado nunca por una obra de arte en nuestro país, asegura: «El juez dictaminó la exhibición porque la propietaria del mural accedió a mostrarlo». Entretanto, como ya anticipó este diario, Techint se hará cargo de los gastos de traslado y del montaje en el Museo de la Casa Rosada, cerca de la presidente Cristina de Kirchner.
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