17 de noviembre 2008 - 00:00

Mar del Plata: prometen ahorrar

Una imagendel filmganador delAstor deOro,«Aruitemo,aruitemo»de HirokazuKoreeda.
Una imagen del film ganador del Astor de Oro, «Aruitemo, aruitemo» de Hirokazu Koreeda.
Mar del Plata - Declaración pública de costos, anuncio de acuerdos, un concierto de la Sinfónica de Berlín a sala llena y haciendo palmas al compás de una mazurca, un impactante número de Mora Godoy, varios premios bien dados, y el bochorno habitual ante la ausencia de varios ganadores principales (¿la producción no pudo invitar a los cónsules de sus respectivos países, como se ha hecho en Cannes, los Oscar, y hasta Mar del Plata el año pasado?), son las postales de despedida del 23° Festival Internacional de Cine.

De atrás hacia adelante: la ceremonia fue cercenada por la rutina televisiva de Canal 7, pese a la buena conducción de Gastón Pauls. La orquesta, dirigida por el cordobés naturalizado austríaco Jorge Uliarte brilló con temas de Strauss, Elgar, Grieg, Piazzolla, etc. difundidos por el cine (fue un espectáculo más masivo e interesante que el de las varias bandas de rock llevadas desde Buenos Aires para tocar, a una por noche, para unos pocos). Y los premios estuvieron casi todos bien dados.

A destacar: «Aruitemo, aruitemo» («Still Walking»), de Koreeda, Astor de Oro y Cronistas de Cine. «Pa-ra-da», de Marco Pontecorvo, Premio del Público, con 9,46 de promedio y la mayor ovación de la sala (suerte que estaba el director, lástima que ganó solo ese premio). «Tokyo Sonata», de Kiyoshi Kurosawa, mejor director. En competencia latinoamericana, «Regreso a Fortín Olmos», de Patricio Coll y Jorge Goldenberg, mención especial del jurado, y «El camino», de Costa Rica, y «Estrada real da cachaca», premios Sica. Y en competencia argentina, el triunfo de los jóvenes de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA, con «La tigra, Chaco», de Godfrid y Sasiain (Mejor actriz, la menuda y encantadora Guadalupe Docampo), «Parador Retiro», de Jorge Colás, y «Gallero», de Sergio Mazza (mejor actor, Gustavo Almada).

Además, desde esta edición se agregó el premio Estímulo hacia una Industria Cinematográfica, otorgado, precisamente, por la Unión Industrial Argentina. Este implica el asesoramiento y capacitación para planes de negocios, armado de ventas, manejos de exportación, etc. a lo largo de un año. Primeros beneficiados, DB Cine («El nido vacío») y Rizoma Films (mención). La UIA sigue empujando por una ley que declare actividades productivas, con los beneficios del caso, las diferentes ramas de la actividad audiovisual, un asunto a seguir.

También para seguir de cerca, cuatro anuncios de Liliana Mazure, presidente del Incaa: el nuevo plan de fomento dictado el jueves mediante el decreto 1938/08, la decisión de reducir algunos costos fijos del festival (alrededor de dos millones de pesos en un presupuesto total de 6.300.000), el próximo organismo tripartito Incaa-Provincia-Municipio a cargo del festival (que seguirá conduciendo José Martínez Suárez), y, dicho en rueda informal, la decisión de reducir la cantidad de películas.

Tiene razón. Tantos films, muchos de los cuales sólo se exhiben una vez, solo causan atragantamiento y desórdenes de ansiedad, porteñismo snob que adoran tener los fanáticos del Bafici, y que ahora quieren contagiar a Mar del Plata, transformándolo en un Bafici playero, a despecho del mismo público marplatense.

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