19 de abril 2001 - 00:00

María Joao: "Nuestra música absorbe todo"

María Joao.
María Joao.
"Nuestra música es como una esponja que absorbe todo lo que encuentra a su paso, que pregunta, que cuestiona y que no tiene prejuicios para incluir elementos del pop, del rock, de la ópera, de la música tradicional portuguesa o de cualquier música que se le cruce", dice a este diario María Joao.

La cantante portuguesa, cuyo nombre completo es María Joao Monteiro Grancha, nació en Lisboa en 1956. Y aunque su relación infantil y adolescente se limitaba a su admiración por Joni Mitchel -por esa época repartía su tiempo entre las prácticas de aikido y de natación-, terminó volcándose a la música.

«Cuando tenía más o menos 27 años -dice- un amigo que sabía que me gustaba cantar me sugirió para el Hot Club de la Escuela de Jazz de Lisboa; la verdad es que ingresé allí sólo por curiosidad. Por esa época no tenía instrucción musical ni conocía la lectoescritura de la música. Lo que me acuerdo es que para ingresar me tomaron una prueba, y que improvisé sobre 'Night and Day'

Poco antes de sus actuaciones en Buenos Aires, en La Trastienda, los próximos 26 y 29, dialogamos con ella:

Periodista: ¿Cómo se produjo el paso hacia el profesionalismo?

María Joao: Fue por 1983. Empecé a hacer un show en un restorán, y allí comencé realmente a sentirle el gusto a esta profesión. Ese mismo año grabé mi primer disco con un quinteto de jazz.

En 1984 fueron sus primeras apariciones en un show de jazz en la televisión portuguesa; y muy pronto fue premiada como «revelación del año». Después vendrían muchos más discos, la presencia en festivales internacionales en Europa y los Estados Unidos, una visita a Buenos Aires -en el marco del II Festival Internacional de Teatro, en 1999- y su asociación con los músicos más variados: entre otros,
Trilok Gurtu, Christof Lauer, Aki Takase, Luaren Newton, Bobo Stenson, Dino Saluzzi, Manu Katché, Ralph Towner, Gilberto Gil y el pianista Mario Laginha. Precisamente con Laginha grabó todos sus últimos discos; y con él, además de con el acordeonista Toninho Ferragutti y el percusionista noruego Helge Norbakken, compartirá sus conciertos.

P.: ¿Qué lugar le cabe al fado en el presente de la música popular portuguesa?

M.J.: El fado es lo tradicional pero es sobre todo la canción por excelencia de Lisboa. Por cierto, hay muy buenos artistas que trabajan sobre esa música, más o menos cerca de lo tradicional, como Misia o el grupo Madredeus. Pero también pasan otras cosas. El fado nos define a los portugueses de una manera nostálgica, sentimentalista. Pero hay también otra realidad musical, más feliz, más de baile y de pies desnudos, que está muy ligada a la música de los lugares donde estuvieron los portugueses, como pueden ser Brasil, Cabo Verde o Mozambique.

P.: ¿Y qué pasa con el rock, el pop y el jazz?

M.J.:
Esta es una época muy viva de la música en mi país, con músicos que buscan nuevos caminos, que se abren a los lenguajes de todo el mundo. Así están apareciendo fusiones muy ricas entre el jazz, el rock, el pop y la música tradicional.

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