Iliana Calabró
dejó las
plumas y se
probó el
vestuario de
animadora
infantil. Ahora
alterna
«Showmatch»
con el Ratón
Pérez.
Como Maradona, Iliana Calabró suele hablar de sí misma en tercera persona. Lo hace en su nuevo show en El Nacional, acompañada por el Ratón Pérez y Juan Acosta, pero también en su diálogo con este diario, sobre todo cuando se refiere a su club de fans: «¿Qué sentido tiene un club de fans de alguien que es muy simpático pero que no tiene un don para el canto? ¡Lo social! Yo hoy tengo llegada masiva y popular y hay que aprovecharla, no sólo para que Iliana vaya teniendo su colchoncito cuando todo esto pase, sino para dejarle algo a la gente. Yo reuní a quienes integran mi club de fans y les propuse que hicieran donaciones a quienes menos tienen.»
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Su club, que no sólo tiene base en Buenos Aires sino subsedes en todo el país. Ella todavía se sorprende: «Sinceramente no lo puedo creer. Me llegan cartas hasta de mis vecinos».
Así es la fama, aun la que pueda reportar «Cantando por un sueño». «Mi última temporada en Mar del Plata fue una locura. Acá no lo siento tanto porque me la paso trabajando, pero cada vez que salgo a la calle las chiquitas y adolescentes me abrazan y lloran de emoción al conocerme», agrega.
Periodista: Primero fue Xuxa, después Panam y ahora usted ¿Por qué todas las vedettes o actrices que alguna vez hicieron desnudos terminan protagonizando infantiles?
Iliana Calabró: Yo empecé como actriz y en determinado momento, después de criar a mi segundo hijo, decidí relanzar mi carrera y ese relanzamiento tenía que tener una particularidad, un detonante mediático, que fue mi físico. Primero tuve que construir una imagen a costa de mucho esfuerzo, sacrificio y horas de gimnasio. Luego trabajé de vedette, pero nunca dejé de actuar.
P.: ¿Qué opina su padre, Juan Carlos Calabró, de sus exabruptos mediáticos?
I.C.: El está muy tranquiloporque vio que en los momentos de alta presión me supe defender muy bien. Incluso me llamó para felicitarme.
P.: ¿Ya se amigó con Gerardo Sofovich?
I.C.: No soy rencorosa. Además ahora nos vemos todos los días.
P.: ¿Pero se amigaron o no?
I.C.: En eso estamos. Creo que nuestra relación es mejor que la que teníamos antes porque pudimos charlar.
P.: ¿Le resulta complicado salir a la calle ahora que es tan famosa?
I.C.: Yo salgo igual con mi jogging y unos anteojos, no necesito salir camuflada como el inspector Gadget, pero tampoco es que la gente tenga tanta facilidad para detectar «ahí va Iliana». Por momentos se nos hace más difícil. A veces mis hijos se asustan un poco. El otro día veníamos por Corrientes y Pueyrredón y alguien me pidió sacarme una foto con su celular y enseguida se armó una batahola. Yo sentía los gritos de la multitud: «¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Le robaron a alguien?». Estaba rodeada.
P.: ¿Sus chicos no la pasan mal en la escuela después de que usted aparece en Showmatch?
I.C.: ¡Al contrario! Stefano, que tiene ocho años, es un ídolo en la escuela porque es el depositario de todas las cartitas y de todos los autógrafos que me piden sus amiguitos.En el cuaderno de comunicaciones siempre aparece algún pedido. «Somos de 5 C, necesitamos 32 autógrafos para repartir entre nosotros», y después la maestra manda un agradecimiento. Cuando fui a vestir a mi hijo para el acto del 25 de mayo, yo iba caminando por los pasillos y era un griterío. Incluso tuve que ir antes para que los chicos del grado me hicieran un reportaje.
P.: ¿Cómo se sintió al ganarle Nina Peloso?
I.C.: Tenía mucho miedo. Algunos me dijeron: «Ah, pero si era sabido». No era sabido nada y mucho menos esa diferencia de votos. Para mí era un fantasma, yo desconocía el alcance que podía tener esto, porque sin duda es un fenómeno social. Por eso fue muy difícil para mí y lo viví como un duelo. Esta semana tengo otro duelo, pero ahora es con pares ¿se entiende? Con Peloso la disparidad era muy grande. Eran mundos y ambientes muy distintos y los dos muy válidos. Gracias a la gente salí ganadora, pero creo que finalmente ganó la lógica porque yo estoy mucho más formada en lo artístico. Si hubiese sido una elección política ya era otra cosa.
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