Murió Guinzburg, pionero del humor moderno en la TV

Espectáculos

A los 59 años murió ayer el periodista, animador de TV y humorista Jorge Guinzburg. Internado desde la semana pasada en la clínica Mater Dei, Guinzburg sufría desde chico una infección pulmonar que, aparentemente, fue la que provocó el desenlace, aunque algunos allegados dijeron que habría fallecido a causa de un cáncer pulmonar, al igual que su compañero en «La noticia rebelde» Adolfo Castelo. En el sanatorio se limitaron a informar que era un tema «exclusivamente privativo del paciente y su familia».

Su gran capacidad de improvisación, su chispa inagotable y sus ingeniosas réplicas de doble sentido solían elevar su pequeña figura por sobre la de sus diferentes compañeros de elenco. En Guinzburg vivía la ironía alegre, a diferencia, por caso, de la oscura mordacidad de Castelo, la melancólica gracia del también fallecido Carlos Abrevaya, o la porteñidad de Raúl Becerra; todos ellos integraron, con Raúl Portal y Virgina Hanglin, el elenco inicial de « Semanario insólito» por «ATC», cuando el gobierno militar empezaba a resquebrajarse. Ese programa fue el antecendete directo del gran hit de los primeros años de la democracia, «La noticia rebelde», al que se sumó Nicolás Repetto.

Guinzburg había nacido el 3 de febrero de 1949 en Flores, en un modesto departamento de una «casa chorizo» sobre la calle Luis Viale. Su padre, visitador médico, tenía su misma estatura, y de él heredó también la pasión por Vélez Sársfield: venía de una familia de clase media baja, cuyo padre hizo permanentes esfuerzos por mejorar su condición social. Su hermana era profesora de francés (daba clases particulares en el barrio). Entre sus aficiones, la que mantuvo hasta el final fue la de coleccionar lapiceras.

Guinzburg, que estaba casado con Andrea Stivel con quien tenía dos hijos, Sasha e Ian, y otros dos, Malena y Soledad, de un matrimonio anterior, se destacó en casi todos los rubros del medio: fue periodista de gráfica, radio y televisión; humorista, conductor de televisión, actor y productor de teatro, y últimamente hasta llegó a doblar la voz de un personaje en el film de animación «El arca»: fue Farfán, un comerciante pícaro, petiso, que viajaba de colado en el arca de Noé.

Inició su carrera como creativo publicitario, y de allí saltó, en 1972, a formar parte del grupo creador de la revista «Satiricón». Nunca abandonó la gráfica: fue guionista, primero con su amigo Abrevaya y luego junto con Héctor García Blanco, de la tira «Diógenes y el Linyera» de Tabaré. En « Clarín» estaba publicando últimamente una columna titulada «Desde el diván» donde ironizaba sobre la realidad a partir de su experiencia durante las sesiones de psicoanálisis. En 2006 publicó el libro «Sesiones extraordinarias (desde el diván)», que reunía sus columnas.

En radio, creó más de veinte programas entre los que se encuentran «En ayunas», en dúo con Abrevaya, «El ventilador», con Adolfo Castelo y Carlos Ulanovsky, y «Vitamina G». En teatro creó, ya en sus años más mediáticos, dirigió y protagonizó obras picarescas como «Planeta Show», protagonizada por Wanda Nara, y llegó a ser productor de espectáculos de música como el popular «Cosquín Rock».

Sin embargo, su mayor popularidad se la debe a la televisión.

«Penúltimo momento», «Peor es nada» (donde popularizó la pregunta por «la primera vez» en las entrevistas que hacía con Horacio Fontova de ladero, quien lo llamaba «Don Johnson»), «Sin red», «Guinzburg & Kids», «La Biblia y el calefón» y últimamente «Mañanas informales» fueron sus ciclos de mayor repercusión, luego de los pioneros «Semanario insólito» y «La noticia rebelde».

A lo largo de su trayectoria, recibió premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Konex de Platino como mejor conductor de la década (1991/2000), el Martín Fierro en varias oportunidades por la conducción, creación y producción de distintos ciclos; el Broadcasting, Prensario, Argentores, el Premio Media de la televisión española, el Clío, la Medalla de Oro en los festivales de Cannes y Nueva York, y el Premio INTE 2003 en Miami.

Ayer lo recordaron el Senado de la Nación, que expresó su «profundo pesar» por su fallecimiento; la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina ( CTERA), y diferentes entidades judías, como la AMIA, cuyo director de cultura Moshé Korin lo definió como «un luchador por el entendimiento entre la sociedad, entre los distintos pensamientos y las distintas colectividades». También lamentó la muerte de Guinzburg casi toda la comunidad artística. «Jorge era un superdotado en cuanto a su rapidez, no he conocido a alguien con una mente tan rápida e ingeniosa. En un reportaje no te dejaba pasar nada», lo recordó Enrique Pinti.

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