Algunos editores, más sensibles a la demanda que al arte, se defienden diciendo que a muchos consumidores les molestan las barras negras inferiores y superiores en la pantalla cuando un film panorámico se edita en su formato original, o que en receptores de 20 pulgadas o inferiores la imagen resulta, obviamente, muy pequeña.
Ese argumento, a esta altura, es de una mezquindad indefendible. En primer lugar, hoy ya no son raros los receptores widescreen (pantalla rectangular amplia) o los televisores de amplias proporciones, y la tendencia es que poco a poco se vayan instalando más.
Pero, si ese criterio no fuera suficiente, el editor siempre puede publicar -y sin que los costos se le eleven- un DVD con las dos versiones: de un lado la adulterada, a la que llaman «modificada», y del otro la versión panorámica, para el consumidor que realmente ama al cine y que merece ser respetado (ya bastante lo castigan los canales de TV con los formatos «modificados», incluyendo a Cinecanal Classics). Cuando apareció hace menos de una década el DVD, uno de sus grandes argumentos fue esta posibilidad de versión doble, que se empleó algún tiempo y luego se fue abandonando.
Yendo a lo concreto: los amantes del cine deben estar alertas ante las recientes ediciones de, entre otras,
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