«A cada lado» ( Argentina, 2007, habl. en español). Guión y dir.: H. Grosso. Int.: L. Machin, M. Franchi, M. Galán, M. Alfonso, H. Bidonde, J.P. Geretto, M. Bosco, D. Edery, B. Moyano.
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Hoy día, el puente Rosario-Victoria (un admirable complejo que se extiende y se expande a lo largo de 56 kilómetros) esta ya incorporado al paisaje y los hábitos de la zona, y también, lógicamente ,a los paquetes turísticos.¿Pero cómo era antes?. Más que una reseña de la construcción, se ofrece aquí un puñado de historias acerca de alguna gente de la zona, que experimentó ese proceso en forma lateral.
Por ejemplo, el viejo que siempre miró el río desde un solo lado de la orilla. Su hijo, profesional que integra el equipo de trabajo y ya no tiene tiempo de irse a comer una boga con el padre. El pescador tuerto de la isla vecina, «donde estamos más altos, pero más hundidos»». Las dos solteronas de Victoria, que albergan a un ingeniero alemán. El ingeniero, que a los agasajos de las solteronas prefiere los de un travesti rosarino. Los chicos de la isla, que van a la escuela en bote y siguen las obras con entusiasmo (muy lindo, cuando cruzan por primera vez el puente, y ven las vaquitas y los riachos desde otra perspectiva). Y el fotógrafo que por casualidad se reencuentra con los pescadores que entrevistó muchos años atrás, para un documental que dejó inconcluso. El niño de ese documental ahora es un joven delincuente buscado por la policía, y el otro, que creyó que con el cine cambiaría el mundo, ahora sólo puede darle una mano a la mujer del marginal.
Historias de gente anónima, apuntes, casi, con las que el documentalista Hugo Grosso debuta en la ficción. No todas le salen bien, cosa difícil, además, con bajo presupuesto y encima con la indiferencia de la empresa constructora, que durante las obras apenas dio ocasionales permisos de tránsito. Pero apuntes de mérito, testimonios de la vida común cerca de la gran ciudad, y, también, testimonios de vida del cine rosarino que se hace fuera de la gran ciudad. Lástima la escasez de tomas panorámicas en beneficio del público que todavía no conoce el puente (y la brevedad de las tomas del carnaval de Victoria, dicho sea de paso).
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