«Número 12, 1949» se vendió en 2004 a u$s 10,4 millones,
el precio más alto obtenido por una obra de Jackson Pollock,
hasta que se difundió la noticia de que ahora se habría pagado
14 veces más por otra de similar calidad.
Considerado el mayor exponente del arte norteamericano, Jackson Pollock murió en un accidente automovilístico cuando contaba tan solo 44 años. Sus obras son muy escasas; entre ellas, las del período 1947-1951 son las mas demandadas por el mercado. Sólo un promedio de cuatro obras se vendieron en subastas en las últimas cuatro décadas. Pollock siempre tuvo una dependencia fatal con el alcohol, pero durante dos años (1949-1950) logró una cierta abstinencia, lo que se reflejó en sus obras de ese período, que son de gran calidad.
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Entre 1947-1953 no usó más los pinceles para pintar. Derramaba la pintura con un palo o con un cuchillo, o la dejaba gotear sobre la tela que se encontraba en el suelo. Esto fue llamado «action painting». También volcaba en la tela polvo de vidrio y arena para darle relieve, buscando que sólo se expresara su inconsciente.
Desde los 16 años estudio con Thomas Benton,un gran pintor figurativo. El muralismo mexicano influyó en él, con Orozco y Siqueiros como sus preferidos. También el chileno Matta lo marcó en una época, y luego lo hicieron Miró y Picasso. Aunque en un primer momento buscó desorientar y separarse de contemporáneos como Miró, Mason y Picasso, no lo logró. Pronto obtuvo el apoyo económico y afectivo de Peggy Gughenheim. Con ella realizó su primera exposición, a los 31 años, y ya al año siguiente, una de sus obras era adquirida por el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Hace treinta años una espectacular obra suya de cerca de cinco metros fue vendida por el marchand londinense (nacido en la Argentina) Thomas Gibson, en cerca de dos millones de libras esterlinas al Museo de Sidney en Australia, y fue por muchos años la obra mas cara jamás vendida de un expresionista abstracto.
En los últimos años se vendieron algunos Pollocks en buenísimos precios, como la titulada «Número 12, 1949», que obtuvo en mayo de 2004 10,4 millones de dólares. Otra de 1951 llamada «Blanco y Negro» en 7,2 millones de dólares, en Mayo de 2001, y otra de 1949 titulada «Número 17» en 4,7 millones de dólares.
Estos son los tres mayores precios de ventas publicas y todas realizadas en Nueva York.
Por lo tanto, es difícil considerar válido que el financista mexicano David Martínez (hasta él mismo salió a negarlo) haya pagado 140 millones de dólares por «Número 5, 1948», como consignó «The New York Times» días pasados, cuando en el mercado existen obras de igual calidad y que han sido pagadas, como mínimo, 14 veces menos.
Veremos en los próximos días qué pasa con esta información de una venta privada, cuya publicación no se sabe a quién beneficia.
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