Potente film rumano sobre polémico tema

Espectáculos

«4 meses, 3 semanas, 2 días» (4 luni, 3 saptamani si 2 zile, Rumania-Francia-Holanda, 2007, habl. en rumano). Guión y dir.: C. Mungiu; Int.: A. Marinca, L. Vasiliu, V. Ivanov, A. Potocean, I. Sapdara, T. Corban, T. Popa, E. Bosanceaunu.

El exceso de premios y elogios puede terminar afectando esta película que, en una primera visión, da para buena y hasta chocante, pero no para tanto galardón y recomendación. Y el espectador, por lo general, hace una primera y única visión, sobre todo con semejante película. Y puede salir algo decepcionado. Pero las imágenes quedan, y hacen pensar a más de uno.

Pensar, por ejemplo, ¿por qué acá la prohibieron para menores de 18 años? Aunque sus protagonistas son algo mayores, tendría que ser de visión obligatoria para las chicas de 13 a 17.

Acá hay dos temas. Uno pertenece al subgénero «qué mal vivían los comunistas», porque la acción se ambienta en Rumania 1987, con unos edificios que parecen de Fuerte Apache, poca luz, malos servicios, colas resignadas, mercado negro (hasta hay un arbolito de cigarrillos), etc., etc. Dato curioso, nadie menciona al dictador Ceacescu, ni al régimen, salvo cuando por ahí alguien menciona de pasada a otro que «se acomodó en el Partido». Lo que se aprecia, es una mentalidad general, obrando como fondo de la historia que protagonizan dos chicas del interior, alojadas en el pensionado de estudiantes del Politécnico (algo así como el Industrial, para quienes no querían pasar el resto de su vida en el campo).

Y acá viene el otro tema: una de esas chicas está embarazada. De 1966 a 1989 el aborto fue ilegal en Rumania. También lo es acá, pero allá las penas eran gravísimas. En fin, la historia se tensa con el miedo a ser descubiertas, morir desangrada, o incluso sufrir el rechazo del « médico», debido a lo avanzado del embarazo. Y el «médico» dista mucho de ser como la dulce Vera Drake de Mike Leigh, o como el finado Alberto Busaid en una de Ottone, que amablemente le decía a cada clienta «a ver una vueltita, acá está la camillita, abra las piernitas». Al contrario, el de esta cinta rumana es un cretino absoluto. Resulta fuerte la escena en que este tipo «sugiere» a las chicas cómo va a cobrarse la diferencia de dinero que ellas no alcanzan a cubrir. Fuerte, también, la visión del feto, con su bracito ya formado (para colmo, se estrena la misma semana que por los noticieros se difundió la preciosa foto de un bebé de cinco meses tomando el dedo del médico que le estaba haciendo una operación intrauterina). Y fuerte, crecientemente fuerte, la oscuridad ambiente, la mezquindad ambiente, el «de eso no se habla» que obliga a vaciar y endurecer los corazones de las dos amigas.

Buenas actuaciones, buena puesta en escena, dentro del actual estilo de planos secuencia cámara en mano alternando con larguísimos planos fijos (herencia del Dogma y los Dardenne), buenas descripciones, mucha sequedad general, mucha antipatía general, aparente asepsia moral. Exceso de premios.

Para interesados en el tema, «Vera Drake», «Une affaire de femmes», «Las reglas de la vida» (The Cider House Rules), y la argentina «Plaza de almas», cruelmente castigada por la crítica intelectual, pero honrada, tocante, y muy bien vista cada vez que la pasan por televisión (también por TV, la norteamericana «Si estas paredes hablaran», cuatro historias a cargo de otros cuatro directores).

Dejá tu comentario