Pozzobón: el cine, y Boca, perdieron un apasionado

Espectáculos

Boca Juniors perdió el sábado a uno de sus hinchas más populares (aunque en realidad era socio de Temperley): el comediante y relator deportivo Atilio Pozzobón. Había empezado en 1959 como imitador en “La revista dislocada”, de Radio Splendid, y se consagró en 1966 en “Telecómicos” haciendo el personaje del hincha de Boca que por cualquier cosa se salía de sus casillas y mostraba la camiseta, al grito de “¿Fanático, yo?”. Hasta hace poco la gente lo reconocía por la calle y le pedía que repitiera esa expresión. Alto, macizo y cordial, Pozzobón también hizo varios otros personajes, transmitió los partidos de ascenso por Rivadavia, hizo presentaciones, publicidades, comedias, papeles de reparto en cine y televisión, tuvo una esposa, dos hijos y su propio programa radial durante 17 años, “Levántese con alegría”, que empezaba a las 5 de la mañana por Radio del Pueblo. Más adelante, la madurez le permitió encarnar de modo inolvidable dos personajes que, sin ser del todo dramáticos, tenían una particular mirada de pena y extrañeza: el cocinero de “El hijo de la novia”, y el utilero de All Boys en “Son amores”. También destacables sus papeles en “Rosarigasinos”, “El abrazo perdido”, “Ay, Juancito”, “El hombre de tu vida”, “Música en espera”, “Caídos del mapa”, su favorita de la última etapa. Una idea suya, fruto del amor al club Juventud Unida de Llavallol, cercano a su casa natal, se convirtió en uno de los mejores films de Campanella, “Luna de Avellaneda”. Era, lo fue toda su vida, un hombre del conurbano.

Paraná Sendrós

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