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12 de diciembre 2006 - 00:00

Premian proyecto neuquino de arquitectos Lama y Soler

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El proyecto de Miguel Angel Lama y Oscar Soler para el Superior Tribunal de Justicia de Neuquén, que recibió el Primer Premio de la Bienal Internacional de Arquitectura 2006.
Miguel Angel Lama y Oscar Soler abrieron su estudio en 1972. Ambos nacieron en 1946 y egresaron como arquitectos en 1971. Fueron jefes de trabajos prácticos en la cátedra Llauró de la Universidad de Buenos Aires y Soler actualmente es profesor titular de la UBA. «Cuando corrijo, dibujo mucho sobre los proyectos de los estudiantes. Se trata de verificar espacialmente las ideas de los alumnos con tres manchones que los ayuden a seguir adelante con sus proyectos a la manera de la dinámica proyectual profesional. Creo que la forma más rápida de acercarse a la arquitectura es a través del dibujo, como síntesis del proceso creativo», sostiene Soler.

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En 1975, el estudio llevó a cabo el Master Plan para la nueva ciudad de Federación y Santa Ana, en la provincia de Entre Ríos. En 1983, Soler expuso sus dibujos en una muestra del CAYC presentada en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia. En 1985 diseñaron un hotel y complejo turístico en Praia Brava, Florianópolis, Brasil. En 1992, Soler expuso en «Inventando un paisaje cultural» en el Museo de Bellas Artes y en el Departamento de Arte de la New York University. En 2003, Soler hizo una exposición individual en el MNBA con sus dibujos. En la muestra expuesta en el IFA (Instituto Francés de Arquitectura) en el número 6 de la Rue Tournon, en el barrio de Saint Germain, París, Soler mostró sus anticipaciones. Se convirtieron en síntesis de la Exposición del grupo de argentinos llamada «La Escuela de Buenos Aires», y que se presentó luego en Milán y Venecia.

En 1985, 1987 y 2002, expusieron sus obras en la Bienal CAYC de Arquitectura de Buenos Aires. En 1985-2000 proyectaron la Casa Central y veintiséis sucursales del Banco Holandés; en 1990 un proyecto para el ordenamiento urbano de la ciudad de Torrejón, España; y en 1991, la remodelación del Teatro Avenida en Buenos Aires. En 2001, iniciaron el diseño y la construcción de la Universidad Tres de Febrero, en Caseros y en 2005 la segunda sede de esa Universidad dirigida por Aníbal Jozami. Soler exhibió sus dibujos en el Instituto Universitario de Venecia y en el Instituto Francés de Arquitectura de París. En 2000, el estudio obtuvo en la Bienal Internacional de Arquitectura del CAYC el Primer Premio por su obra Universidad Tres de Febrero y en el año 2006 fueron distinguidos con el Primer Premio por el proyecto para el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén ubicado frente a la calle Leloir, una de las vías principales de circunvalación de Neuquén, que además de constituir el corredor norte de interconexión con Cipolletti, Colonia Centenario y Plottier, vincula los edificios con el área central de la ciudad.

Consiguen así un espacio que por densidad y usos, corresponde a la periferia, pese a estar tan cerca del centro de la ciudad. El partido de 35.000 m2 en una ciudad del tamaño de Neuquén, resulta una intervención urbana importante por la carga simbólica y el nivel de actividad que se generará con los Tribunales. La propuesta está basada en un doble abordaje de la problemática que promovió el llamado a concurso. La estrategia que tiene en cuenta al usuario (como persona y como grupo social). La idea del proyecto fue generar un ámbito a escala humana, un microclima singular y un referente simbólico del programa a partir de los edificios judiciales. Una pieza urbana que estructura la totalidad del terreno disponible respetando las singularidades propias de los distintos niveles. El proyecto tiene un acceso principal peatonal a nivel 4.00 m. desde un atrio sobre la calle Leloir, y accesos secundarios en todos los vértices relacionados con los estacionamientos adyacentes.

El ámbito del automóvil ubicado en la periferia del terreno es un anillo exterior que asegura el acceso desde la ciudad a cada uno de los edificios. La disposición física de las piezas del conjunto, en forma escalonada, respeta la configuración natural del terreno y su paisaje. Se crea así un paseo vehicular y peatonal que se desarrolla siguiendo las curvas de nivel, y está confinado entre las fachadas norte de los edificios de los fueros y un muro de piedra del lugar, diseñado como contenedor del espejo de agua propuesto para manejar los desniveles naturales del terreno. En el borde superior se eleva un mirador (también tanque de agua), una atracción paisajística que también hace de linterna nocturna: el Faro de los Tribunales está conectado a la plaza por un puente, que volando sobre la circulación vehicular, se apoya en el muro de piedra superior y el hall de los edificios de los fueros. El respeto por las condiciones naturales, características de la geografía local, fue una de las premisas para el diseño del conjunto de la Justicia de Neuquén.

El conjunto es el resultado de una arquitectura sistemática altamente flexible, de imagen austera y escala institucional que transmite la respetabilidad, solidez y permanencia de la institución que alberga. Es una arquitectura que termina adquiriendo un alto contenido simbólico al resolver la Plaza de los Tribunales con los distintos bloques del programa: el Tribunal Superior de Justicia, los Ministerios Públicos y los Fueros. Por lo sintético de su geometría, los bloques son muy sencillos. Una trama de hormigón armado tradicional rigidizada para absorber las hipótesis antisísmicas, es la base de la construcción del proyecto, que se completa con cerramientos eficientes y una cubierta de chapa liviana sobre la última losa.

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