En el mapa de Buenos Aires, sus obras son testimonios de urbanidad arquitectónica. Sus aciertos han sido poner el acento en lo general y no en lo particular. No importa dónde están los edificios: sólo importa que sirvan a sus habitantes y se integren a la ciudad, sin renunciar a sus obligaciones funcionales.
La refuncionalización de edificios puede entenderse como una meta-tipología de la arquitectura, como una especialidad en sí misma, que aparece como tal en el siglo XX, sobre todo a partir de la segunda postguerra, cuando el reciclaje de edificios adquiere status arquitectónico definitivo y deja de ser una técnica adicional. Refuncionalizar edificios no sólo consiste en darles nuevos empleos sino en darles nuevas vidas, tanto arquitectónicas como sociales. También consiste en reafirmar su presencia en el imaginario urbano: además de afianzar su importancia histórica, muchas veces tiene que ver con el desarrollo de la vida cotidiana en los campos de la cultura y las costumbres de los habitantes.
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