A la tensa situación de su intriga contribuye la formidable Cuando el espectador se ha identificado plenamente con ella sobreviene el giro atrapante; con prudencia y tacto, su esposo, su médico, y poco a poco todos quienes la conocen, intentan que ella reconozca la realidad: que nunca ha tenido un hijo, que son todas invenciones de su mente enferma y de su deseo por ser madre. Telly, desesperada, recurre al archivo de los diarios para buscar la noticia del accidente (el recorte que tenía en su casa ha desaparecido, al igual que las fotos y videos con las imágenes de su hijo), pero es en vano, no hay ningún registro. El padre de una niña también muerta en ese vuelo le dice que nunca ha tenido una hija.
Una situación de esta naturaleza (¿está loca o tiene razón?) sólo puede resolverse de dos formas: como en
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