Honolulu - La creación por computadora ha tenido importantes hitos en los últimos años con los mastodónticos efectos especiales de «Titanic», la artesanía informática que ha permitido cobrar vida a los muñecos tridimensionales de «Toy story» y «Bichos», o la mezcla de animales digitales y paisajes naturales que presenta «Dinosaurio».
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La gran asignatura pendiente de la industria seguía siendo la creación digital de protagonistas con apariencia humana que desempeñen, de principio a fin de la película, el papel que tradicionalmente realizan los artistas de carne y hueso. Y ahora parece estar a punto de aprobarse. La película que aspira a pasar el examen se llama «Final fantasy», narra la lucha en el año 2065 de los humanos contra una devastadora invasión alienígena y se estrenará el próximo verano boreal.
Se trata de una producción en la que se han invertido ya más de 100 millones de dólares y llegará al mercado con la etiqueta de ser el primer largometraje realista de la historia en la que todos los elementos -decorados, paisajes, efectos especiales, actores secundarios y protagonistas-han sido creados por computadora. El film está basado en una popular saga futurista de videjouegos, de la que hasta ahora se han publicado nueve entregas (hay previstas ya dos más) y está impulsada por Square Soft, la firma creadora de los juegos, y Columbia, la productora de Sony.
El proyecto lleva al campo cinematográfico la alianza que en el terreno de los videojuegos ha dado un gran resultado a estas dos firmas japonesas, que en los últimos años han vendido 30 millones de copias de los juegos de «Final fantasy» y lo han convertido en uno de los títulos emblemáticos de la consola PlaytStation.
El film está dirigido por Hironobu Sakaguchi, el productor de la saga de los videojuegos, y está siendo desarrollado en un estudio que Square Soft ha montado en Honolulu y en el que trabajan 250 especialistas, muchos de ellos reclutados en los equipos que crearon las escenas infográficas de films como «Titanic» y «Godzilla» y las secuencias animadas de los videojuegos «Tekken» y «Soul Blade». Los actores Alex Baldwin, Steve Buscemi, Donald Sutherland, James Woods y Ming-Na Wen son los encargados de proporcionar las voces a los protagonistas.
El proyecto, que se puso en marcha en 1997, se ha mantenido prácticamente en secreto hasta hace poco, cuando sus impulsores empezaron a enseñar pequeñas muestras del file en certámenes profesionales y también a través de Internet (www.finalfantasy.com). Según las crónicas de estas presentaciones y el visionado de los clips que pueden localizarse a través de la red, se puede anticipar que Square Soft ha afrontado con gran determinación y buenos resultados temas como la expresividad de los rostros, la armonía de movimientos o la capacidad de comunicación de la mirada, que son algunos de los retos tecnológicos que hasta ahora habían impedido proyectos de esta envergadura.
Los clips, que vistos en un formato reducido en la pantalla de la computadora muestran unos protagonistas humanos muy logrados, exhiben también una poderosa imaginería futurista, con escenarios dantescos, batallas espectaculares y una raza alienígena de apariencia brutal. En su día, habrá que ver si todo esto está engarzado en un argumento sólido y si la simulación infográfica resulta también convincente cuando sea proyectada en la gran pantalla del cine. «Crear las expresiones del rostro es lo más difícil», explica Hironobu Sakaguchi. «También lo es simular la piel, los ojos y el movimiento del cabello o las arrugas de la ropa cuando alguien se mueve. Esta película está más allá de lo hecho hasta ahora.»
«Final fantasy», que tendrá entre 90 y 100 minutos de duración, ha crecido en los últimos años a un ritmo muy lento: un mes de producción para completar entre 3 y 5 minutos de película. Sus creadores han utilizado la experiencia que ya existe en el campo de la infografía y utilizan equipos Silicon Graphic y software Alias Wavefront, habituales en este tipo de producciones. La complejidad del proyecto, sin embargo, ha requerido diversos tipos de software especial, diseñado a medida para la ocasión.
Según los responsables del film, todos los elementos han sido creados infográficamente. No se ha escaneado ningún elemento a partir de la realidad y sólo se han utilizado sistemas de «motion capture» para tener una base sobre la que ultimar los movimientos corporales de los personajes. En este sistema, una docena de cámaras registra simultáneamente el movimiento de un cuerpo humano, que posteriormente es transferido a un personaje virtual y debidamente retocado. «Toda la película es una gran apuesta -afirma su director-. Confiamos en que saldrá bien, pero sabemos que si falla será un gran revés para nuestra compañía y también para la tecnología japonesa.»
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