ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de julio 2006 - 00:00

Realizan otro polémico film alemán sobre Hitler

ver más
El cineasta suizo Dani Levy desatará seguramente fuertes polémicas con «Mein Führer», una comedia de humor negro acerca de un judío llamado Grünbaum que ayudó a Hitler a llegar al poder.
Berlín (especial) - Una mañana, pocas semanas antes de que comenzara el Mundial de fútbol, berlineses y turistas tuvieron un sobresalto al pasar ante el Altes Museum o bien junto a la Catedral: allí flameaban, con su carga siniestra, banderas nazis rojas, negras y blancas, y no pocas esvásticas. Era una filmación, desde luego. Una vez que el director Oliver Hirschbiegel, con «La caída», rompió el año pasado el tabú sobre la imposibilidad de que los alemanes filmen películas sobre el nazismo, parece haberse abierto una compuerta para que el cine de ese país se le atreviera de lleno. Y en todos los géneros, por supuesto.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Tal es el caso de «Mein Führer. Die wirklich wahrste Wahrheit über Adolf Hitler» («Mi Führer. La verdad real más verdadera sobre Adolf Hitler»), título que de por sí ya es una declaración franca de comedia, y para cuyos exteriores el municipio de Berlín accedió a que se desplegara esa escenografía de símbolos nazis en edificios tan claves como los antes mencionados.

El cineasta Dani Levy, que está llevando adelante este rodaje, no es en rigor alemán sino suizo, aunque la mayor parte de su carrera, tanto como actor, productor o director, transcurrió en Alemania. Su mayor deseo es que en su farsa sobre el nazismo puedan confluir los estilos y mundos del Lubitsch de «Ser o no ser», del Chaplin de «El gran dictador», con un toque del estilo nervioso y disparatado de los hermanos Zucker de «¿Y... dónde está el piloto?» y sus réplicas.

Nacido en 1957 en Basilea, Levy se inició en el espectáculo en 1971 como payaso y acróbata en el Basilik Circus. Seis años más tarde, ya en Alemania, actuó y dirigió teatro en el Rote Gruetze y en pequeños papeles de televisión. Su primera película, «Du Mich Auch» («Lo mismo para ti»), que también protagonizó junto con el antiguo actor-inspirador de Visconti, Helmut Berger, se alzó en 1985 con el primer premio en el festival de la comedia en Venecia.

Su film siguiente, que rodó en los Estados Unidos en 1991, fue una burla a las películas de ciencia ficción y se llamó «I was on Mars» («Yo estuve en Marte»), distinguida con un premio en el Festival de San Sebastián de ese año. Luego rodó «Meschuggge» («La jirafa»). Hace dos años, su últimapelícula «Go for Zucker!», preanunciaba un humor de un estilo similar al de ahora; en aquella película, transformó un típico drama familiar judío en una farsa corrosiva. Ese film arrasó con seis de los premios principales a nivel nacional que se otorgan en Alemania.

En recientes declaraciones recogidas por la Deutsche Welle, el productor del nuevo film Stefan Arndt, uno de los más exitosos e internacionales de Alemania (produjo, entre otras, «Corre, Lola corre» y «Good Bye, Lenin»), manifestó: «A Dani Levy se le permite hacer una película sobre Hitler», para corregirse de inmediato: «bueno, con un buen guión como éste, cualquiera podría hacerlo». El comentario de Arndt, interpreta la Deutsche Welle, ilustra el dilema del cine alemán con el tema de Hitler. «Levy es judío, un hecho al que no se le debería dar tanta relevancia», dijo la DW, «pero su nuevo film toca el tema más sensible de este país, y encima de manera cómica».

En los años cincuenta, tanto Ernst Lubitsch como Charlie Chaplin, manifestaron que ellos no habrían filmado las películas mencionadas al principio, hoy clásicos del cine, si en su momento hubieran sabido de la existencia de los campos de concentración. Cuando Roberto Begnini estrenó «La vida es bella», ganadora del Oscar al mejor film extranjero, despertó tantas críticas como adhesiones: pese al mensaje humanista de su película, muchos no le perdonaron haber hecho comedia con ese tema.

La apuesta de Levy, pese al hermetismo acerca del argumento de su film, parece más audaz, porque nunca dejó de decir en estos meses que, al contrario que la de Begnini, su película es «políticamente incorrecta». Lo único que trascendió es muy escueto: un breve informe de uno de los patrocinadores estatales de la película, el Consejo de Subsidios para el Cine de Berlín y Brandenburgo: «Hitler vive y cuenta en la película cómo era él realmente, una persona debilucha que llegó a la cumbre gracias a la ayuda del judío Grünbaum».

Lo que dijo Levy, según difundió también la Deutsche Welle, es que con su película intenta oponerse a un tipo de acercamiento a Hitler como el de «La caída»: «Quiero reaccionar contra los recientes documentales y las películas históricas sobre Hitler. Más allá del punto de vista político, en esas películas a los personajes se los mantiene sobre pedestales».

El actor alemán Helge Schneider será el nuevo Hitler del cine en esta producción, en un elenco que completa con los nombres de Katja Riemann, Ulrich Mühe y Sylvester Groth. En un papel secundario, reaparece Klaus-Maria Brandauer, el famoso actor que en los años 80 interpretó el «Mefisto» de Isztván Szabó, la historia de un actor que vende su alma al diablo para no emigrar de Alemania y trabajar bajo el nazismo.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias