Revalorizan la obra de gran arquitecto: Ricardo Legorreta

Espectáculos

En el Antiguo Colegio de San Ildefonso de México se expone «Legorreta + Legorreta», muestra retrospectiva del original arquitecto que ha sido llamado «poeta mexicano de muros y color». Se exhiben planos, maquetas, videos y fotografías que documentan cuatro décadas de su destacada trayectoria internacional.

Ricardo Legorreta
(1931) se licenció en arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (1952). Integró la generación de arquitectos nacidos en el período de entreguerras formados en los lineamientos del modernismo que se afianzaron en la década del cincuenta en la Escuela Nacional de Arquitectura, donde se formó. Luego fue asistente y socio del gran arquitecto José

Villagrán García
(1901-82), uno de los impulsores del Regionalismo Crítico. Su primera obra decisiva fue el Hotel Camino Real (1968), en la ciudad de México, en el que asimilaba y reconvertía las enseñanzas del gran maestro mejicano Luis Barragán.

Una obra emblemática de la arquitectura hotelera en México, creada para las Olimpíadas de 1968, en la que logró un singular tratamiento de los espacios públicos y los sectores de descanso. Su diseño, a la manera de un claustro separado del dinamismo urbano, favorece la contemplación y el silencio en patios y jardines. El edificio exhibe obras de Rufino Tamayo y Alexander Calder, entre otros reconocidos artistas.

Un tercio de siglo después, la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Nuevo León (1994), en Monterrey, volvió a exhibir el talento creativo de Legorreta para el manejo de volúmenes y espacios. Fue proyectada como un centro de información para el sistema de bibliotecas de la Universidad. Ubicado en el Parque Niños Héroes cercano a un lago artificial, el edificio está integrado por un cubo rodeado por un cilindro. Uno de los dos triángulos superiores descendientes se introduce en el agua adyacente, vinculando el edificio con el terreno.

Una original geometría en forma de espiral distingue el edificio Egade: Escuela de Graduados, en Monterrey, Nuevo León (México, 2001), que fue pensada como una obra ecológica. En la carretera hacia Extremadura, el sur de Madrid, el conjunto de viviendas Parque Europa (2004), está ubicado en un gran terreno con sectores públicos y plazas. La zona deteriorada luego del sismo de 1985, renace con el Conjunto Juárez, ubicado frente a la Alameda Central.

La obra implicó también la restauración del templo de Corpus Christi y la realización de una torre para la Secretaría de Relaciones Exteriores y otra para los Tribunales Familiares del Distrito Federal. De excepcional originalidad son cada una de las composiciones logradas en sus casas unifamiliares, cuyos diseños se destacan por los vínculos que sabe establecer entre las viviendas y los paisajes de los sitios de emplazamiento.

La Casa en Westwood, en Los Angeles (1991) se caracteriza por la asimetría de los muros del patio de acceso. Gracias a la elección del color y la luz del lugar, al norte de California, la Casa en Sonoma (EE.UU., 1993), cambia su imagen en los distintos momentos del día y según las estaciones.

Ubicada frente al mar, la Casa en Israel (Shfaim, 2001) desarrolla su conjunto de torres y muros terracota en torno a un patio azul. Ubicada entre la playa y un canal de navegación, el geométrico volumen blanco de la Casa en Hillsboro Beach, al sur de Florida (EE.UU., 2002), contrasta con la vegetación del sitio.

Desde los años 60 como profesor de la Escuela Nacional de Arquitectura (UNAM),
Legorreta ha acompañado su labor profesional con la actividad docente y la participación en seminarios y congresos en su país y en el exterior, como en 2005, en la Fundación Jisan Architectural Scholarship, Corea.

Durante su exposición actual,
Legorreta dialogó con el público sobre sus obras. Ha integrado numerosos jurados de importancia internacional, entre otros, en varias ediciones del Premio Pritzker de Arquitectura (1978 y 1983-1993). Vino a Buenos Aires invitado por el CAYC (Centro de Arte y Comunicación) y dictó una conferencia magistral sobre su obra.

Cuando obtuvo la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos en el 20º Congreso de la UIA, llevado a cabo en China, en 1999, dijo
«es un reconocimiento al trabajo de un equipo, y sobre todo a un país. Si no hubiera nacido en México, si no hubiera tenido todas estas fuentes de inspiración, los amigos y los colegas mexicanos, no hubiera podido haber diseñado la obra que hemos logrado en el despacho (...). Significa también una enorme responsabilidad de aquí en adelante».

Según el jurado que estuvo integrado por los miembros del Consejo de la UIA (Unión Internacional de Arquitectos), «los muros y superficies planas reforzadas por la intensidad de los colores, por la luz y la textura, son las características tectónicas que Legorreta utiliza y que definen su concepto de espacio».

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