22 de febrero 2001 - 00:00
Risi: "Filmar acá sale más caro que en Nueva York"
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Risi junto a D´Aloja.
Periodista: Su empresa se llama Sorpasso Film. ¿Es un homenaje, o una herencia?
Marco Risi: Ambas cosas. No me escondo: soy hijo de Dino Risi. Pero nunca trabajé con él en un set, sino con Alberto Sordi, Duccio Tessari, y mi tío Nelo Risi, más poeta que cineasta. Ocho años fui asistente de dirección. P.: Hasta que empezó a dirigir.
P.: «Mery...» apareció acá en video, como «El reformatorio de la muerte». Señora, también usted filmó algo en las cárceles...
Francesca D'Aloja: Un documental, que resultó una experiencia muy fuerte. Luego hice otro, sobre el mundo de los toros y los toreros en Andalucía. Y escribí la historia de una chica italiana de 16 años, que escapó de su casa y se hizo torera en Sevilla. Sé que muchos verán esto como «políticamente incorrecto», pero a mí me gustan las personas que buscan algo incorrecto. Y me gusta dirigir. Creo que es más interesante que actuar.
P.: Para nosotros, usted es una actriz interesante, incluso por sus comienzos.
F.D.: Los recuerdo con cariño, porque fueron justamente aquí en Buenos Aires, haciendo «Departamento Cero», de Martin Donovan. Nos conocimos en Italia, y como yo había quedado en su corazón, me mandó llamar. Después trabajé con Ricky Tognazzi, Ferzan Oztepek, Asia Argento, Ettore Scola, tantos otros. Hacer «La cena» fue muy fatigoso. ¡Tres meses, la misma comida! ¡Stefania Sandrelli debía comerse ese chinchulín todas las noches! Pero me gusta Scola, así refinado, inteligente, y, con 70 años, tan divertido, y liberado para trabajar. Yo veo que muchos jóvenes se divierten menos que los viejos en el trabajo.
P.: ¿Cómo es trabajar con Marco Risi?
F.D.: Hace diez años que vivimos juntos, y ésta es la segunda vez que trabajo con él. Es difícil mezclar la familia con el trabajo. Pero, como me conoce muy bien, puede sacar cosas mías mejor que nadie. Por ejemplo, para la mujer que hago en «Tres esposas», sacó la altivez, la elegancia, pero ¡ojo, yo no soy tan «stronza» como ella!
P.: ¿Cómo es eso?
P.: Hablando de eso, su primer trabajo fue el guión de «Caro papá».
M.R.: Lo escribimos entre tres. Yo sólo me encargué de elaborar el personaje de un joven que acepta eliminar a alguien incómodo del mundo de la industria y el tráfico. Ese alguien era su propio padre. Por entonces Italia respiraba el terrorismo. Fue lo primero que escribí, pero eso no significa que quisiera eliminar a mi padre.
P.: Nunca lo pensamos. ¿La obra se hizo para Gassman?
M.R.: Es que Vittorio Gassman era como un álter ego de mi padre. Calcule que hicieron 16 películas juntos, como «Il mattatore», «La marcha sobre Roma», «Il sorpasso», «Los monstruos», «Un italiano en Argentina», «Perfume de mujer»... Mi padre suele definirse como «malincómico», cómico melancólico, o como «nascosto», escondido. El sufrió mucho cuando niño, por la muerte del padre. Entonces hizo una máscara para sus sentimientos. Y Gassman expresaba esos sentimientos, pero además era un hombre frágil, delicado, depresivo.
P.: Usted también lo conoció mucho.
F.D.: Claro, no sólo vine a actuar con él a Buenos Aires, sino que estuve cinco años casada con su hijo. Íbamos de vacaciones todos juntos, y además, como también yo perdí a mi padre siendo una criatura, Gassman un poco lo suplantó. Siempre lo vi como una figura pater-na, fundamental para mi crecimiento humano, no sólo profesional. Sobre el escenario era tremendamente severo, pero en la vida era muy dulce, muy dulce.
P.: ¿Y qué le pasó?
P.: Vayamos a otro tipo de preguntas. ¿Es cierto que usted está arrepentido de filmar en la Argentina?
M.R.: Como director, no. La gente es muy profesional, los lugares son hermosos, los argentinos y los italianos somos tan cercanos... Pero como productor, estoy arrepentido. Esto me sale más caro que filmar en Nueva York. Y un café, que en Roma lo pago mil liras, acá me sale tres mil. Y en vasito de plástico.



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