Esta vez la poesía toma formas menos exóticas, más familiares. El tema mismo, la elaboración del vacío que deja la muerte de los padres, resulta más cercano al público. El tratamiento de ese tema, en cambio, puede distanciarlo, incluso aburrirlo. Una suave emoción aparece, envolviendo todo como un aire limpio, pero recién hacia el final, un poco tarde para el grueso de los espectadores (la película dura media hora más de lo conveniente).
Dejá tu comentario