Diane Lane y
John Cusack,
cabeza del
buen elenco
de «Se busca
pareja»,
comedia
romántica en
la que todos
lanzan
bocadillos
ingeniosos (y
de los otros)
casi sin
respirar, y así
y todo se ve
con agrado.
«Se busca pareja» («Must Love Dogs», EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: G.D. Goldberg. Int.: D. Lane, J. Cusack, D. Mulroney, E. Perkins, Ch. Plummer.
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Desde la primera escena, donde todos los miembros de la numerosa familia de Sarah ( DianeLane) se presentan en su casa con la foto de un posible candidato para ella, se comprende que la verosimilitud no será uno de los méritos de «Se busca pareja». Los enredos sentimentales, y de los otros, que siguen a esta presentación demostrarán también que, pese a los esfuerzos del guionista y director (y las confesiones a cámara que acompañan los créditos iniciales), esto no es «Cuando Harry conoció a Sally». Con esas dos advertencias se la puede ver con agrado y hasta disfrutarla. Sarah lleva unos cuantos meses divorciada, para ansiedad de toda su familia, en especial, de una de sus hermanas (ElizabethPerkins), que lleva su intromisión al punto de publicar en su nombre un aviso en internet en busca de pareja (el título original obedece a que, por alguna razón, el aviso dice que los postulantes deben amar a los perros).
En paralelo, el recientemente separado Jake ( JohnCusack) aguanta idénticos embates por parte de un amigo no menos ansioso de que se busque una chica. Mientras Sarah sufre varias decepciones (hasta encuentra a su padre, Christopher Plummer, esperándola en una supuesta cita), Jake sólo responde, y de mala gana, al anuncio de ella. De ahí en más, los enredos correspondientes.
El Gary David Goldberg guionista adaptó un libro de Claire Cook esforzándose realmente en escribir bocadillos ingeniosos de esos que a uno le gustaría tener siempre en la punta de la lengua, y que alimentan toda buena sitcom que se precie. En ese sentido, esta película es una larga sitcom, con chistes logrados que a ese ritmo disimulan otros entre tontos y antipáticos, como que a una sesentona se la considere «cerca de al fecha de vencimiento» mientras el personaje de Plummer, que roza los 80, se refocila con tres mujeres, entre ellas, dicha sesentona.
Pero, el problema mayor es que, como director, el mismo Goldberg permite (o insita), a los actores a dispararlos casi sin respirar. Por fortuna, aunque no respiren, Cusack, Perkins, en menos medida Lane, y algunos otros del elenco son buenos comediantes que hacen reír disparando frases ingeniosas entre dientes o simplemente levantando una ceja.
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