12 de noviembre 2007 - 00:00

Se mantiene alto nivel de ventas en subastas

El originaltapiz queMarujaSeoanerealizó enbase a uncartón desu marido,LuisSeoane,que sevendió en15.000dólares enla subastade Arroyo.
El original tapiz que Maruja Seoane realizó en base a un cartón de su marido, Luis Seoane, que se vendió en 15.000 dólares en la subasta de Arroyo.
La casa de subastas Arroyo, que realiza ocho remates anuales desde hace ya una década, tuvo como siempre un alto índice de ventas, en este caso, cercano al 90 por ciento, algo inusual no sólo en la Argentina, sino también en el mundo. Buenos precios y muchas sorpresas caracterizaron la última subasta que comprendía un centenar de pinturas y esculturas.

Jorge Bermúdez fue contemporáneo de Fader y de Quirós, pero falleció con sólo 43 años. Influido por la escuela española, su «Dama del abanico», que se vendió en buenos 13.500 dólares, nos recordaba más a Julio Moisés que a su admirado Ignacio de Zuloaga.

Bernabé Demaría fue senador de la provincia de Buenos Aires; la mayoría de sus obras se encuentran en el Museo Histórico Nacional (cerrado hace ya demasiado tiempo, a causa de los robos de obras). Un típico paisaje, bien ingenuo como toda su obra, se vendió en estupendos 26.500 dólares.

Un desnudo de Carlos Alonsorealizado en 1960 y de buen tamaño (130x180cm) fue vendido en 17.000 dólares.

Además, se alcanzó un récord en subastas para la obra de Guillermo Roux al venderse una de gran formato (184x294cm), que fuera realizada hace unos meses para la publicidad de una línea de plasmas; fueron correctos 88.500 dólares, cuya mayor parte ha sido donada a LALCEC.

Recientemente se vendió el edificio del ex Banco de Boston en Catalinas, debido al diseño del genial arquitecto tucumano César Pelli, y en la operación se tasó la gran pintura de Roux, que es un homenaje a Buenos Aires, en 600.000 dólares.

Un característico Quinquela Martín del año 1953 y de 60x70cm. fue comprado en 30.500 dólares. Un lindísimo Oscar Vaz realizado en Barcelona se adjudicó en 9.200 dólares. Todos los Koekkoek subieron sus bases y, en algunos casos, la cuadruplicaron. Gran precio para una obra del mejor escultor de madera que ha tenido la Argentina, Agustin Riganelli: una cabeza de Quinquela Martín de tan solo 30 cm. de altura fue vendida en 16.000 dólares. También triplicaron sus bases las obras del otro gran artista de origen neerlandés como es Jacques Witjens. Bajos precios alcanzaron, en nuestra opinión, las buenas témperas de Juan Battle Planas que se vendieron en 4.200 dólares cada una. Buen precio para una tinta de Pettoruti que provenía de una colección brasileña y se vendió en 10.000 dólares, pese a medir tan solo 18x18 cm.

Un García Uriburu, que había sido vendido hace unos pocos meses en la casa Naón, fue adquirido en 14.000 dólares; el tema era un gran felino de color verde ecológico que encantaba a todos los niños que visitaron la exposición y subasta.

En 15.000 dólares salió la obra más bella y diferente de la subasta: un tapiz realizado por la adorable Maruja en base a un cartón de su marido Luis Seoane, el magistral e inigualable gallego nacido en la ciudad más populosa de Galicia que es Buenos Aires. Hace un mes se inauguró una muestra en La Coruña sobre la obra de quien hoy es considerado, junto con Sotomayor, el más importante pintor gallego.

Este año las ventas en subastasserán las mayores de la historia para el arte argentino. Sin embargo, en los remates de este mes en Nueva York no hay grandes piezas. Solamente Seguí, Kuitka, Polesello y Le Parc han sido incluidos con sendas obras en las mismas.

Hay nuevos compradores y la demanda sigue firme más allá de un 45 por ciento; los compradores son de todas las tendencias y cuando se pierde un lote, no hay ballotage.

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