25 de enero 2011 - 18:10
Sello argentino en un par de postulaciones
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En ese tránsito por escenarios internacionales, de festivales y también independientes, asumió títulos como "Tratala con cariño", "Heldenplatz (Plaza de los Héroes)", "Dolor exquisito", "Hamlet", "La última noche de la humanidad", "Bambiland", "Woyzeck" y "Prometeo olvidado", pero además se desempeñó como directora en "Dr. Faustus" y como coreógrafa en "El Matadero. Un Comentario" y "El Matadero.5: Aullido".
Cuando Iñárritu la contrató, Maricel estaba actuando en "Dolor exquisito" (en el off porteño) y en "Heldenplatz" (en el San Martín).
Además el guión de "Biutiful" fue escrito por Iñarritu y los argentinos Bó y Giacobone.
Bó, nieto del autor de clásicos como "El trueno entre las hojas", "La diosa impura", "Carne", "Fiebre", "La burrerita de Ypacarai" y "Desnuda en la arena", por citar sólo algunos de los títulos que proyectaron a Sarli como emblema del erotismo en el cine, está considerado uno de los diez mejores directores de cine publicitario del mundo, según el Gunn Report 2010.
El también hijo de Víctor Bó, fundó en 2006 junto con Patricio Alvarez Casado la productora Rebolucion desde la que rodó "El último Elvis", su opera prima, escrita junto a Giacobone y protagonizada por John McInerny, Griselda Siciliani y Margarita López.
La cinta presentada como ?un viaje emotivo y una inigualable experiencia musical, enmarcada en el relato íntimo de un personaje entrañable, que hace de su negación un estilo de vida?, fue realizado en diversas locaciones de Argentina y Estados Unidos.
Fue el guión de "El último Elvis" el que llevó a que Iñárritu (autor de "Amores perros", "21 gramos" y "Babel", entre otras) a impulsarlos a filmar y a convocarlos para que participen de la escritura de "Biutiful".
Giacobone, por su parte, escribió el libro "Algún Cristo" y luego las novelas "Detective Pargo" y "Todos saben que Dios no está aquí".
En una entrevista concedida a Télam, Bó contó que "desde que Alejandro nos contó la historia, nos fuimos intercambiando el material, y empezamos a viajar cada vez más seguido a México. El tenía la historia en la cabeza, la venía masticando desde hacía mucho tiempo".
"Nos juntamos en un bar de la ciudad de San Miguel, en México. Y en una tarde, Alejandro nos contó toda la historia. No nos dio muchas instrucciones puntuales sobre qué hacer, sino que nos dejó en total libertad para escribir las primeras 20 páginas", añadió.




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