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5 de septiembre 2013 - 23:47

Silvina Perillo bailará el “Don Quijote” del adiós

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Silvina Perillo , en su despedida, tendrá tres partenaires para un mismo personaje: Alejandro Parente, Edgardo Trabalón y Federico Fernández.
ón de "Don Quijote", el ballet de Petipa y Minkus que el Teatro Colón está presentando en la versión de Lidia Segni, tendrá un tinte especial: este domingo se despedirá la primera bailarina Silvina Perillo, una de las más destacadas estrellas de la historia de la danza local. La particularidad de la función será además que Perillo tendrá como partenaires a tres colegas en el papel de Basilio: Alejandro Parente (primer acto), Edgardo Trabalón (segundo) y Federico Fernández (tercero). Dialogamos con ellos:

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Periodista: ¿De qué manera encaran este acontecimiento?

Alejandro Parente: Para un bailarín empezar y retirarse son momentos cruciales. Acompañar a una gran bailarina con la que compartí tantas funciones, giras y muchos "Don Quijote", como el estreno en 1994 de la versión de Zarko Prebil, me conmueve. Para mí es inimaginable que ella frene en este momento, por eso no puedo proyectarme hasta ese día con mucha facilidad.

Federico Fernández: Imagino que al salir a bailar voy a estar muy angustiado por no tenerla más en escena y mucho más al lado mío. Ella da el ejemplo constantemente, y yo siento que de eso no hay hoy en día en las nuevas generaciones del Ballet del Colón. Sería muy importante que las camadas más jóvenes hubieran observado detenidamente lo que fue su carrera y cómo ella se preparó para esta despedida.

Edgardo Trabalón: En estos últimos tiempos trataba de grabar su imagen en los ensayos, riéndose, trabajando, repitiendo los pasos.

P: ¿Cuáles son sus primeros recuerdos de Silvina?

A.P.:
Yo era un compañero menor en la clase de Wasil Tupin. Ella era una chica muy linda, rubia, orgullosa, con mucha técnica, que ni me miraba ni hablaba... Su técnica era difícil de descifrar para mi mente de chico e incluso ahora, en la calidad de su eje o la tranquilidad con la que afronta responsabilidades que abruman a cualquier primer bailarín.

F.F.: Cuando empecé a bailar la miraba desde la platea, venía a ver siempre a ella y a Alejandro. Después entrar al Teatro, tenerla como compañera, compartir escenario con ella fue un honor.

E.T.: Cuando yo estaba en el Instituto era la que más me gustaba de las primeras del Ballet. Cuando entré a la compañía me tocó debutar con "La fille mal gardée" con Silvina. Siempre me pareció una mujer bellísima, simpática, ese ballet estaba lleno de besos.

P.: ¿De quién fue la idea de que los tres compartieran con Perillo la función?

Silvina Perillo:
Fue de la directora, Lidia Segni, y mía. Ella también decidió quién bailaba cada cosa y yo lo acepté porque me pareció bien. Ellos son los bailarines con los que más bailé en toda mi carrera, y como no me iban a dar muchas funciones y no podía hacer una con cada uno, pensé que era bueno compartirla con los tres.

P.: ¿Qué pueden resaltar de ella en lo personal?

F.F.:
Algo que la define muy bien y que se va a extrañar es su humor. En todos los ensayos hace que uno empiece y termine riéndose, y no por eso deja de ser profesional. Hace perfectamente su ensayo, lo disfruta, logra que uno pueda jugar con ella sin que la persona que observa lo perciba.

A.P.: Tiene una impronta muy particular, orgullo, presencia y voluntad muy claramente expresados, una forma de imponerse que va a hacer que se la extrañe. Los artistas deben cultivar una personalidad. Silvina ha sabido mantenerla a través de los años a pesar de las presiones y los problemas. Es necesario que esa línea se continúe.

E.T.: Hay algo muy característico que a mí me costó entender y aceptar pero que es fantástico: su frontalidad. Va a decir siempre lo que piensa, a algunos les puede chocar, pero es preferible esa honestidad. La aplaudo. Lo que debe ser rescatado para las nuevas generaciones es su profesionalismo y su respeto por esta carrera. Desde que la conozco siempre llegó temprano a clases, en los ensayos siempre llevó el tutú ya fuera de plato o romántico. Pienso que puede ayudar muchísimo a las primeras figuras de la compañía como coach o asistente, por su formación, su sensibilidad, su experiencia, su intuición del movimiento.

F.F.: Con lo que ella logró podría haberse "quedado en el molde" muchas veces, pero afrontó situaciones difíciles y acompañó al ballet en todos sus reclamos, por su compromiso. Ella se compromete y va a lo que quiere. Y nunca transa.

P.: ¿Usted, Perillo, atribuye eso a su formación, a su personalidad o su experiencia?

S.P.:
Hay un poco y un poco. Mis maestros me educaron con el ejemplo. Mi personalidad siempre me llevó a estar siempre muy arreglada. Y pienso siempre en el partenaire, porque no es lo mismo bailar con una malla que con el tutú romántico o de plato. Además de que me lo inculcaron es parte de mí, soy cuidadosa en ese aspecto. Y trato de que mis partenaires se sientan cómodos bailando conmigo.

P.: ¿Tiene planes para esta etapa que empieza?

S.P.
: No, vivo el día a día. Disfruto del retiro, pienso disfrutar del ballet desde otro punto de vista, venir a ver a mis compañeros... No voy a desligarme del ballet. Voy a descansar un tiempo y después escuchar propuestas. Lo que me guste lo aceptaré y lo que no, no.

P.: ¿Qué cree que pasará por su mente y su ánimo en ese último saludo?

S.P.
: Va a ser el un momento emocionante, el más feliz de mi vida, y me van a hacer llorar todos aquellos a los que vea llorando. Voy a estar muy contenta de haber cerrado una carrera con un broche de oro. Se me van a venir a la mente mis maestros, obviamente Wasil Tupin y Mercedes Serrano, y toda mi carrera. Y voy a estar muy agradecida al Colón, a ese escenario maravilloso que tenemos.

Entrevista de Margarita Pollini

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