7 de diciembre 2005 - 00:00

Tal vez sean como las memorias de un tímido

"Para hablar de Neruda, Borges, Marechal, Cortázar, Sábato, por mencionar algunos, partí de artículos que fui publicando a lo largo del tiempo en la 'Revista de Occidente' y 'Cuadernos Hispanoamericanos', de Madrid, 'Hispamérica', de Meryland, entre otros medios, y les agregué mi relación personal con esos escritores", señala el poeta y ensayista Horacio Salas para explicar como surgió su libro «Lecturas de la memoria», que acaba de publicar Fondo de Cultura Económica.

El ex Director de la Biblioteca Nacional y del Fondo Nacional de las Artes, confiesa en esa obra su timidez ante la tentación de escribir sus memorias: «como lector la autobiografía me resulta un género apasionante, y es posible que para ingresar en ese terreno mi timidez haya necesitado de laderos como esos, cuyas obras me permitieron ser feliz».

Si bien su «Lecturas de la memoria» comienza por un ensayo teórico sobre la revista «Martín Fierro», de inmediato aparece el relato de su encuentro con Pablo Neruda en Isla Negra. «En 1968, durante quince días, compartí la vida cotidiana en su casa y busqué dar testimonio de aquel encuentro».

A Borges, de quien ya publicó una biografía, Salas le dedica varios capítulos en su nueva obra. «Uno trata de 'Borges y los libros' y como, reconociendo que por herencia familiar se iba a quedar ciego, decidió ser los libros, una enciclopedia tan arbitraria como erudita, llegar a convertirse en la Biblioteca de Bale, por eso cuando hablaba de autores y libros, su mono tema, se transformaba y su entusiasmo era tan extraordinario. Luego cuento del Borges político, y recuerdo que en su juventud su casa fue la sede del comité de Intelectuales Jóvenes Pro Reelección de Hipólito Yrigoyen. Pongo una carta que le manda a Raúl Gonzaléz Tuñón donde le dice porqué hay que votar por Irigoyen. Y de ahí paso a cuando se afilia al conservadorismo y de su antiperonismo. En otro capítulo recuerdo que fue el primero que hizo un comentario sobre el tango en una revista literaria. Por último, estudio al padre de Borges, Jorge Guillermo, autor de la novela «El Caudillo», que no le va a la zaga a cualquier otra de la generación del '80. Me interesó ese personaje que decía que le hubiera gustado ser el hombre invisible porque, en general, los padres ensombrecen a los hijos, y acá fue al revés», comenta Salas.

En su libro Salas declara a Leopoldo Marechal «uno de mis más grandes maestros. el que me llevó a leer a los clásicos. Cuento las reuniones que hacia los miércoles en su casa con un puñado de amigos, de su humor y de su inteligencia». En el texto que dedica a Ernesto Sábato, con quien mantuvo «una relación filial durante toda la vida», indica que «van a tener que pasar muchos años en la Argentina para que vuelva a ser considerado un gran escritor. Hoy nadie juzga a Sábato por sus libros, no se si literariamente no pudo mantener el empuje de sus primeras obras, pero se lo comió el personaje». Un personaje que define como mediático y que alcanzó su cumbre en tiempos de Alfonsín.

Salas comenta que dedicó capítulos a un curiosos enfrentamiento que tuvo con Victoria Ocampo, a «lo maltratado que fue por la izquierda Julio Cortázar luego que, en 1951, se exiliara en París» y a la forma que tenía Raúl González Tuñón, «él, que era amigo de García Lorca, Rafael Alberti, Neruda, Vallejo, Miguel Hernández», de escuchar y estimular con halagos a los jóvenes poetas para que no abandonaran la poesía.

M.S.

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