Un poco usual director de orquesta que no tiene ni tarima ni frac, ni partitura sorprende por su destreza. Se trata del androide Alter 3, que despierta el interés mundial mientras dirige a una orquesta sinfónica.
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Alter 3 dirige una orquesta sinfónica.
Un poco usual director de orquesta que no tiene ni tarima ni frac, ni partitura sorprende por su destreza. Se trata del androide Alter 3, que despierta el interés mundial mientras dirige a una orquesta sinfónica.
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Según informó la agencia Reuters, el robot tiene rostro humanoide, manos y antebrazos, que gesticulan con algo parecido a la pasión mientras rebota y gira durante la presentación en vivo de la ópera "Scary Beauty" de Keiichiro Shibuya.
Para Shibuya, un compositor japonés, el papel de los robots en nuestra vida cotidiana puede estar aumentando, pero depende de nosotros decidir cómo puede la inteligencia artificial (IA) añadir algo a la experiencia humana, y cómo pueden crear arte de manera conjunta los humanos y los androides.
"Este trabajo es una metáfora de las relaciones entre los humanos y la tecnología. A veces el androide se vuelve loco, y las orquestas humanas tienen que seguirlo. Pero a veces los humanos pueden cooperar muy cómodamente", dijo.
Shibuya escribió la música, pero el androide controla el tempo y el volumen del espectáculo en vivo, e incluso canta por momentos.
“La premisa es que el mismo androide se mueve según su propia voluntad", dijo su técnico Kotobuki Hikaru.
La letra de la obra se basa en textos literarios del escritor estadounidense de la generación "beat" William Burroughs y del francés Michael Houellebecq.
"Los robots y la IA que existen ahora no son en absoluto completos. Mi principal interés es lo que sucede cuando esta tecnología incompleta se une al arte", dijo Shibuya.
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